Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 198

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles —¡Tam Macaulay! —gritó el tabernero a la silenciosa multitud, que estalló en un repentino clamor que se oyó en toda la caverna y debió de hacer vibrar las ventanas del otro lado de los Rookeries. Le quitaron el grillete a Tam, y sus amigos corrieron hasta él y le ayudaron a llegar hasta el banco, donde se dejó caer, palpándose la mandíbula mientras los dos muchachos se sentaban uno a cada lado de él. —Ese bastardo era más rápido de lo que yo creía —dijo mirándose los nudillos ensangrentados mientras trataba dolorosamente de flexionarlos. Alguien le dio una palmada en la espalda y le entregó una jarra de cerveza antes de desaparecer en la taberna. —Qué decepción para Crawfly —dijo Jesse, mientras todos se volvían para observar al styx al final de la calle, que les daba la espalda porque se alejaba a grandes zancadas, golpeteándose el muslo con un par de peculiares anteojos. —Pero ha logrado lo que quería —repuso Tam con desánimo—. Se correrá la voz de que me he metido en otra pelea. —No importa —dijo Jesse Shingles—. Estás justificado. Todo el mundo sabe que Walsh te provocó. Tam observó la lastimosa figura de Heraldo Walsh, tendido tal como había caído. Ninguno de los suyos se había acercado a él para apartarlo de la calle. —Una cosa está clara: cuando despierte se sentirá como la comida de un coprolita —se mofó Imago mientras un camarero arrojaba un cubo de agua al cuerpo inconsciente y volvía a entrar en la taberna, riéndose. Tam asintió con la cabeza, pensativo, y bebió un gran trago de cerveza, limpiándose después los magullados labios con el antebrazo. —Eso si despierta —comentó en voz baja. 198