Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 193

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles Joe Waites fue aún más allá: —¿Y crees que seríamos felices viviendo en un lugar extraño donde todas las cosas nos fueran del todo ajeno? ¿Adónde iríamos? ¿Qué haríamos? —dijo efusivamente, temblando de emoción al hablar. Era evidente que las preguntas de Will le habían alterado de forma profunda, y sólo comenzó a recuperar la compostura cuando Tam le puso sobre el hombro una mano reconfortante. —Nos sentiríamos fuera de lugar... y de época —explicó Jesse Shingles. Will no fue capaz de hacer otra cosa que asentir con la cabeza, acobardado por la intensa emoción que había encendido en el grupo. Suspiró, tembloroso. —Bueno, en cualquier caso, tengo que liberar a Chester. Aunque lo tenga que hacer yo solo. Tam lo miró por un momento y después negó con la cabeza. —Testarudo como una muía. Desde luego, de tal palo tal astilla —dijo, volviendo a sonreír—. ¿Sabes?, es asombroso lo que te pareces a ella. Cuando a Sarah se le metía algo en la cabeza, no había quien la hiciera cambiar de opinión. —Le alborotó el pelo con su enorme mano—. Testarudos como puñeteras mulas. Imago le dio a Tam unos golpecitos en el brazo: —Otra vez él. Aliviado por dejar de ser el centro de atracción, Will fue un poco lento en averiguar por qué, pero cuando lo hizo observó que, al otro lado de la calle, un styx hablaba con un hombre corpulento que tenía el pelo blanco e hirsuto y largas patillas, y llevaba un sobretodo marrón, brillante, con un mugriento pañuelo rojo en torno a su cuello corto y grueso. El styx asintió con la cabeza, se volvió y se alejó caminando. —Ese styx lleva bastante tiempo persiguiendo a Tam —le susurró Cal a Will. —¿Quién es? —preguntó Will. —Nadie sabe cómo se llaman, pero a éste nosotros lo llamamos Crawfly. No hay manera de quitárselo de encima. Libra una batalla personal con el tío Tam. Will observó cómo se disolvía en las sombras la figura de Crawfly. —La tiene tomada con vuestra familia desde que vuestra madre logró zafarse de los cuellos blancos y llegó a la Superficie —explicó Imago a Will y Cal. —Y hasta el día de mi muerte juraré que él acabó con mi padre —dijo Tam, con una voz extrañamente carente de emoción—. Lo mató a propósito... Estoy seguro de que no fue ningún accidente. Imago movió despacio la cabeza hacia los lados. —Fue algo horrible —confirmó—. Algo horrible. 193