Roderick Gordon- Brian Williams
Túneles
—¿ Martineau?— interrumpió Will, recordando el nombre de la anotación en el diario de su padre.
Cal siguió como si no le hubiera oído:
— No, no puedo decirte cómo funcionan. Pero me parece que llevan cristal de Amberes. Tiene algo que ver con la manera en la que interaccionan bajo presión los elementos.
— Debe de haber miles por aquí abajo.
— No podríamos sobrevivir sin ellas— respondió Cal—. Su luz es para nosotros como el sol.
—¿ Cómo se apagan?
—¿ Que cómo se apagan?— El chico miró a Will con una sonrisa socarrona. Su pálido rostro resplandecía a la luz de la esfera—. ¿ Para qué demonios íbamos a querer apagarlas?
Empezó a andar, pero Will no se movió.—¿ Me vas a hablar de ese Martineau?— pidió.
— Sir Gabriel Martineau— dijo Cal pronunciando el nombre cuidadosamente, como si Will hubiera mostrado una clara falta de respeto—. Es nuestro padre fundador... nuestro salvador... Él construyó la Colonia.
— Pero leí que había muerto en un incendio... hace varios siglos.
— Eso es lo que han hecho creer a los Seres de la Superficie. Hubo un incendio, pero él no murió en él— contestó Cal, haciendo un gesto de desdén con la boca.
— Entonces, ¿ qué sucedió?— Bajó para vivir aquí con los Padres Fundadores, por supuesto.—¿ Los Padres Fundadores?
—¡ Dios mío!— exclamó Cal, exasperado—. No te lo voy a contar ahora todo. Puedes leerlo en el Libro de las Catástrofes, si te interesa.
—¿ El Libro...?—¡ Eh, ya vale!— protestó el chico.
Miró fijamente a Will y rechinó los dientes tan irritado, que éste no se atrevió a hacer más preguntas. Siguieron caminando por el pasillo y franquearon una puerta.
— Ésta es mi habitación. Papá mandó poner otra cama cuando le dijeron que te ibas a quedar con nosotros.
—¿ Cuándo se lo dijeron? ¿ Quién se lo dijo?— preguntó Will en un santiamén.
Cal levantó las cejas como dándole a entender que sacara sus propias conclusiones, así que se limitó a echar un vistazo a la sencilla habitación, que no era
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