Tom Sawyer
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Mark Twain
Capítulo 11
La conciencia tortura a Tom
Cerca de mediodía todo el pueblo fue repentinamente electrificado por la horrenda
noticia. Sin necesidad del telégrafo -aún no soñado en aquel tiempo-, el cuento voló
de persona a persona, de grupo a grupo, de casa a casa, con poco menos que
telegráfica velocidad. Por supuesto, el maestro de la escuela dio fiesta para la tarde:
a todo el pueblo le habría parecido muy extraño si hubiera obrado de otro modo.
Una navaja ensangrentada había sido hallada junto a la víctima, y alguien la había
reconocido como perteneciente a Muff Potter: así corría la historia. Se decía también
que un vecino que se retiraba tarde había sorprendido a Potter lavándose en un
arroyo a eso de la una o las dos de la madrugada, y que Potter se había esquivado
en seguida: detalles sospechosos, especialmente el del lavado, por no ser
costumbre de Muff Potter. Se decía además que toda la población había sido
registrada en busca del «asesino» (el público no se hace esperar en cuanto a
desentenderse de pruebas y llegar al veredicto), pero no habían podido encontrarlo.
Había salido gente a caballo por todos los caminos, y el sheriff tenía la seguridad
que le cogerían antes de la noche.
Toda la población marchaba hacia el cementerio. Las congojas de Tom se disiparon,
y se unió a la procesión, no porque no hubiera preferido mil veces ir a cualquiera
otro sitio, sino porque una temerosa inexplicable fascinación, le arrastraba hacia allí.
Llegado al siniestro lugar, fue introduciendo su cuerpecillo por entre la compacta
multitud, y vio el macabro espectáculo. Le parecía que había pasado una eternidad
desde que había estado allí antes. Sintió un pellizco en un brazo. Al volverse se
encontraron sus ojos con los de Huckleberry. En seguida miraron los dos a otra
parte, temiendo que alguien hubiera notado algo en aquel cruce de miradas. Pero
todo el mundo estaba de conversación y no tenía ojos más que para el cuadro
trágico que tenían delante.
« ¡Pobrecillo! ¡Pobre muchacho! Esto ha de servir de lección para los violadores de
sepulturas. Muff Potter irá a la horca por esto, si lo atrapan.» -Tales eran los
comentarios. Y el pastor dijo: «Ha sido un castigo; aquí se ve la mano de Dios».
Tom se estremeció de la cabeza a los pies, pues acababa de posar su mirada en la
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Preparado por Patricio Barros