Tom Sawyer
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Mark Twain
-Sí, así estaba. Pero yo, ¡tonto de mí!, no pensé en ello. ¡Qué alegría, Huck! Y
ahora, ¿por quién será? El aullido cesó. Tom aguzó el oído.
-¡Chist!... ¿Qué es eso? -murmuró.
-Parece..., parece gruñir de cerdos. No, es alguno que ronca, Tom.
-¿Será eso? ¿hacia dónde, Huck?
-Yo creo que es allí en la otra punta. Parece como ronquido. Mi padre solía dormir
allí algunas veces con los cerdos; pero él ronca, ¡madre mía!, que levanta las cosas
del suelo. Además, me parece que no ha de volver ya nunca, por este pueblo.
El prurito de aventuras se despertó en ellos de nuevo.
-Huck, ¿te atreves a ir si yo voy delante?
-No me gusta mucho: Suponte que fuera Joe el Indio.
Tom se amilanó. Pero la tentación volvió sobre ellos con más fuerza, y los chicos
decidieron hacer la prueba; pero en la inteligencia que saldrían disparados si el
ronquido cesaba. Fueron, pues, hacia allá en puntillas, cautelosamente, uno tras
otro. Cuando estaban ya a cinco pasos del roncador, Tom pisó un palitroque, que se
rompió con un fuerte chasquido. El hombre lanzó un gruñido, se movió un poco, y
su cara quedó iluminada por la luna. Era Muff Potter. A los chicos se les había
paralizado el corazón, y los cuerpos también, cuando el hombre se movió; pero se
disipó ahora su temor. Salieron, otra vez en puntillas, por entre los rotos tablones
que formaban el muro, y se pararon a poca distancia para cambiar unas palabras de
despedida. El prolongado y lúgubre aullido se alzó otra vez en la quietud de la
noche. Volvieron los ojos y vieron al perro vagabundo parado a pocos pasos de
donde yacía Potter y vuelto hacia él, con el hocico apuntando al cielo.
-¡Es por él! -dijeron a un tiempo los dos.
-Oye Tom, dicen que un perro sin amo estuvo aullando alrededor de la casa de
Johnny Miller, a media noche, hace dos semanas, y un chotacabras vino y se posó
en la barandilla y cantó la misma noche, y nadie se ha muerto allí todavía.
-Bien; ya lo sé. Y, aunque no se hayan muerto, ¿no se cayó Gracia Miller en el
fogón de la cocina y se quemó toda el mismo sábado siguiente?
-Sí, pero no se ha muerto. Y además dicen que está mejor.
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Preparado por Patricio Barros