Tom Sawyer
www.librosmaravillosos.com
Mark Twain
Tom, tiritando de miedo, cedió y asomó el ojo a la rendija. Apenas se percibía su
voz cuando dijo:
-¡Ay, Huck! Es un perro sin amo.
-Dime, Tom, ¿por cuál de los dos será?
-Debe de ser por los dos, puesto que estamos juntos.
-¡Ay, Tom! Me figuro que muertos somos. Y bien me sé a dónde iré cuando me
muera. ¡He sido tan malo!
-¡Yo me lo he buscado! Esto viene de hacer rabona, Huck, y de hacer todo lo que le
dicen a uno que no haga. Yo podía haber sido bueno, como Sid, si hubiera
querido...; pero no quise; no, señor. Pero si salgo de ésta, seguro que me voy a
atracar de escuelas dominicales.
Y Tom empezó a sorber un poco por la nariz.
-¡Tú malo!... Y Huckleberry comenzó también a hablar gangoso-. ¡Vamos, Tom, que
tú eres una alhaja al lado de lo que yo soy! ¡Dios, Dios, Dios, si yo tuviese la mitad
de tu suerte!
Tom recobró el habla y dijo:
-¡Mira, Huck, mira! ¡Está vuelto de espaldas a nosotros!
Huck miró, con el corazón saltándole de gozo.
-¡Verdad es! ¿Estaba así antes?
73
Preparado por Patricio Barros