Tom Sawyer
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Mark Twain
-¡Chist!
-¿Qué pasa, Huck?
-¡Son humanos! Por lo menos, uno. Uno tiene la voz de Muff Potter.
-No... ¿Es de veras?
-Le conozco muy bien. No te muevas ni hagas nada. Es tan bruto que no nos ha de
notar. Estará bebido, como siempre, el condenado.
-Bueno, me estaré quieto. Ahora no saben dónde ir. Ya vuelven hacia acá. Ahora
están calientes. Fríos otra vez. Calientes. Calientes, que se queman. Esta vez van
derechos. Oye, Huck, yo conozco otra de las voces...: es la d e Joe el Indio.
-Es verdad... ¡ese mestizo asesino! Preferiría mejor que fuese el diablo. ¿Qué
andarán buscando? Los cuchicheos cesaron de pronto, porque los tres hombres
habían llegado a la sepultura y se pararon a pocos pasos del escondite de los
muchachos.
-Aquí es -dijo la tercera voz; y su dueño levantó la linterna y dejó ver la faz del
joven doctor Robinson.
Potter y Joe el indio llevaban unas parihuelas y en ellas una cuerda y un par de
palas. Echaron la carga a tierra y empezaron a abrir la sepultura. El doctor puso la
linterna a la cabecera y vino a sentarse recostado en uno de los olmos. Estaba tan
cerca que los muchachos hubieran podido tocarlo.
-¡De prisa, de prisa! -dijo en voz baja-. La luna va a salir de un momento a otro.
Los otros dos respondieron con un gruñido, sin dejar de cavar. Durante un rato no
hubo otro ruido que el chirriante de las palas al arrojar a un lado montones de barro
y pedruscos. Era labor pesada. Al cabo, una pala tropezó en el féretro con un golpe
sordo; y dos minutos después los dos hombres lo extrajeron de la tierra. Forzaron la
tapa con las palas, sacaron el cuerpo y lo echaron de golpe en el suelo. La luna
apareció saliendo de entre unas nubes, a iluminó la faz lívida del cadáver.
Prepararon las parihuelas y pusieron el cuerpo encima, cubierto con una manta,
asegurándolo con la cuerda. Potter sacó una larga navaja de muelles, cortó un
pedazo de cuerda que quedaba colgado, y después dijo:
-Ya está hecha esta condenada tarea, galeno; y ahora mismo alarga usté otros
cinco dólares, o ahí se queda eso.
-Así se habla -dijo Joe el Indio.
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Preparado por Patricio Barros