TOM SOWYER Tom Sawyer - Mark Twain | Page 66

Tom Sawyer www.librosmaravillosos.com Mark Twain -¡Chist! -¿Qué pasa, Huck? -¡Son humanos! Por lo menos, uno. Uno tiene la voz de Muff Potter. -No... ¿Es de veras? -Le conozco muy bien. No te muevas ni hagas nada. Es tan bruto que no nos ha de notar. Estará bebido, como siempre, el condenado. -Bueno, me estaré quieto. Ahora no saben dónde ir. Ya vuelven hacia acá. Ahora están calientes. Fríos otra vez. Calientes. Calientes, que se queman. Esta vez van derechos. Oye, Huck, yo conozco otra de las voces...: es la d e Joe el Indio. -Es verdad... ¡ese mestizo asesino! Preferiría mejor que fuese el diablo. ¿Qué andarán buscando? Los cuchicheos cesaron de pronto, porque los tres hombres habían llegado a la sepultura y se pararon a pocos pasos del escondite de los muchachos. -Aquí es -dijo la tercera voz; y su dueño levantó la linterna y dejó ver la faz del joven doctor Robinson. Potter y Joe el indio llevaban unas parihuelas y en ellas una cuerda y un par de palas. Echaron la carga a tierra y empezaron a abrir la sepultura. El doctor puso la linterna a la cabecera y vino a sentarse recostado en uno de los olmos. Estaba tan cerca que los muchachos hubieran podido tocarlo. -¡De prisa, de prisa! -dijo en voz baja-. La luna va a salir de un momento a otro. Los otros dos respondieron con un gruñido, sin dejar de cavar. Durante un rato no hubo otro ruido que el chirriante de las palas al arrojar a un lado montones de barro y pedruscos. Era labor pesada. Al cabo, una pala tropezó en el féretro con un golpe sordo; y dos minutos después los dos hombres lo extrajeron de la tierra. Forzaron la tapa con las palas, sacaron el cuerpo y lo echaron de golpe en el suelo. La luna apareció saliendo de entre unas nubes, a iluminó la faz lívida del cadáver. Prepararon las parihuelas y pusieron el cuerpo encima, cubierto con una manta, asegurándolo con la cuerda. Potter sacó una larga navaja de muelles, cortó un pedazo de cuerda que quedaba colgado, y después dijo: -Ya está hecha esta condenada tarea, galeno; y ahora mismo alarga usté otros cinco dólares, o ahí se queda eso. -Así se habla -dijo Joe el Indio. 66 Preparado por Patricio Barros