Tom Sawyer
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Mark Twain
Después se dividieron en tres tribus hostiles, y se dispararon flechas unos a otros
desde emboscadas, con espeluznantes gritos de guerra, y se mataron y se
arrancaron las cabelleras por miles. Fue una jornada sangrienta y, por consiguiente,
satisfactoria.
Se reunieron en el campamento a la hora de cenar, hambrientos y felices. Pero
surgió una dificultad: indios enemigos no podían comer juntos el pan de la
hospitalidad sin antes hacer las paces, y esto era, simplemente, una imposibilidad
sin fumar la pipa de la paz. Jamás habían oído de ningún otro procedimiento. Dos
de los salvajes casi se arrepentían de haber dejado de ser piratas. Sin embargo, ya
no había remedio, y con toda la jovialidad que pudieron simular pidieron la pipa y
dieron su chupada, según iba pasando a la redonda, conforme al rito.
Y he aquí que se dieron por contentos de haberse dedicado al salvajismo, pues algo
habían ganado con ello: vieron que ya podían fumar un poco sin tener que
marcharse a buscar navajas perdidas, y que no se llegaban a marear del todo. No
era probable que por la falta de aplicación, desperdiciasen tontamente tan
halagüeñas esperanzas como aquello prometía. No; después de cenar prosiguieron,
con prudencia, sus ensayos, y el éxito fue lisonjero, pasando por tanto, una jubilosa
velada. Se sentían más orgullosos y satisfechos de su nueva habilidad que lo
hubieran estado de mondar y pelar los cráneos de las tribus de las Seis Naciones 3 .
Dejémoslos fumar, charlar y fanfarronear, pues por ahora no nos hacen falta.
3
N. del T. Con este nombre eran conocidas las tribus iroquesas federadas: oneidas, onondagoas, senecas, cayugas,
tuscaroras y mohawks
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Preparado por Patricio Barros