Tom Sawyer
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Mark Twain
Capítulo 15
La furtiva visita de Tom al hogar
Pocos minutos después Tom estaba metido en el agua somera de la barra,
vadeando hacia la ribera de Illinois. Antes que le llegase a la cintura ya estaba a la
mitad del canal. La corriente no le permitía ya seguir andando, y se echó a nadar,
seguro de sí mismo, las cien varas que aún le faltaban. Nadaba sesgando la
corriente, aun si ésta le arrastraba más abajo de lo que él esperaba. Sin embargo,
alcanzó la costa al fin, y se dejó llevar del agua por la orilla hasta que encontró un
sitio bajo y salió a tierra. Se metió la mano en el bolsillo: allí seguía el trozo de
corteza, y, tranquilo sobre este punto, se puso en marcha, a través de los bosques,
con la ropa chorreando. Poco antes de las diez llegó a un lugar despejado, frente al
pueblo, y vio la barca fondeada al abrigo de los árboles y del terraplén que formaba
la orilla. Todo estaba tranquilo bajo las estrellas parpadeantes. Bajó gateando por la
cuesta, ojo avizor; se deslizó en el agua, dio tres o cuatro brazadas y se encaramó
al bote que hacía oficio de chinchorro, a popa de la barca. Se agazapó bajo las
bancadas, y allí esperó, recobrando aliento. Poco después sonó la campana cascada
y una voz dio la orden de desatracar. Transcurrieron unos momentos, y el bote se
puso en marcha remolcado, con la proa alzándose sobre los remolinos de la estela
que dejaba la barca: el viaje había empezado, y Tom pensaba satisfecho que era la
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Preparado por Patricio Barros