Tom Sawyer
www.librosmaravillosos.com
Mark Twain
dueño. Y también puso en la gorra ciertos tesoros muchachiles de inestimable valor,
entre ellos un trozo de tiza, una pelota de goma, tres anzuelos y una canica de la
especie conocida como «de cristal de verdá». Después siguió andando en puntillas,
con gran cuidado, por entre los árboles, hasta que juzgó que no podría ser oído, y
entonces echó a correr en dirección al banco de arena.
100
Preparado por Patricio Barros