Yhon León-Chinchilla 85
Figura 2.
Faja o cinturón de Nasca, 650-800 d. C. Colección Privada. Dimensiones 14 x 188 cm. Fuente: Frame( 2002, 324)
mundo globalizado( Jiménez: 2003).
En el Perú prehispánico, vestirse y adornarse tenia un importante sentido cultural de identidad( Red Spondilus: 2009), la indumentaria marcaba las pautas para diferenciar grupos étnicos y grupos de poder.
Para el caso de los Wankas del Intermedio Tardío, en su etapa de desarrollo autónomo( 900 – 1460 d. C.), las fuentes etnohistóricas aluden a dos grupos importantes con claras diferencias identitarias en el vestido: xauxas y wankas, los primeros llevaban en la cabeza una especie de vincha o cinta roja y los segundos cinchas negras( Espinoza: 1971). Incluso rasgos de la organización política de un grupo pueden interpretarse a partir de sus indumentarias. Así ocurre, por ejemplo, con los tocapus Incas, que se basaban en idiogramas geométricas, que aludían, según se ha demostrado recientemente, a linajes o familias reales incas 4( Eeckhout y Danis: 2004; Jiménez M.: 2003). La indumentaria cumplía roles políticos y mágico-religiosos:“ El propio Inca solía regalar prendas muy finas, o ropa del tipo“ cumbi”, a quienes le demostraban lealtad(…). Hay cuando había enfrentamientos bélicos entre bandos opuestos, se buscaba quitarle la ropa al enemigo, creyendo que con ello se le causaba daño y se le podía vencer.”( Perales: 2013). En general las sociedades prehispánicas desarrollaron alfarería, tejido y
4 Los elementos técnicos, los diseños y la composición de una sola pieza pueden convertirla en un símbolo de resistencia y reivindicación del pasado orden político