TINKUY 01 | Page 150

denado —no deberían estar aquí, esta hora el tiwinti 7 regresa después de saciar su hambre voraz en el campo. ¿Tiwinti? La habíamos escuchado de los ancianos. —Vengan les puedo llevar a mi choza y les invito un poco de coquita. En agradecimiento de habernos salvado de las bestias acepté de inme- diato. —Tendremos más cuidado la próxima vez —dijo mi hermano y tirando poco a poco la cancha y el queso de nuestro fiambre, me levantó y nos fuimos alejando hasta desaparecer. —Nunca debes hacerle caso, es el condenado que cuida las chacras —me explicaba. —¿Cómo lo supiste? —pegunté. —No le viste los ojos; los tenía de color rojo. Dicen que no duerme porque su alma pena por la tierra. Para saciar su sed de sangre mata engañando a la gente ofreciéndoles comida. Tuvimos suerte por llevar canchita y queso en nuestro morralito. Un abuelo me dijo que si le tiras sal de poco en poco te deja ir. Lo abracé tan fuerte que sentía como su corazón derrotaba el miedo de su alma. Después de un largo rato caminando descansamos en una hoyada 8 . Las tripas se me revolvían y la hacienda aún estaba muy lejos. —Juan ¿Crees que algún día pueda caminar? Pregunto mi aliento ino- cente. —¡Sí! después que termine de estudiar iremos a la ciudad, conseguiré un trabajo y te llevaré a un buen doctor… te lo prometo —respondió y abrazándo- me se puso a silbar un huaynito que nos enseñó mi padre. Entretanto el cántico de las aves comenzaba a escucharse y con ella llega- ba la competencia para buscar algo de comida en la hacienda. Apresurado me cargó y continuamos, minuto tras minuto, hora tras hora… después de tanto caminar y de tanto disparar diablos y demonios al cielo para que el sol se ocultase llegamos a la hacienda. Todos estábamos escondidos tras los matorrales esperando que los camiones de la primera y segunda rebusca se marchasen y así poder ingresar. 7 Criatura que se forma del aborto tirado en el campo, éste estrangula con sus tripas a parejas que andan por la noche lejos de la ciudad, beodos y adúlteros para luego tragarse las vísceras y el hígado . 8 Terreno bajo que no se descubre hasta estar cerca de él.