Cuento
Luis Delao Paitampoma
lodo.
—Niñuchay 1 ¡levántate!
Gritaba mi hermano, un tipo bastante fornido y hábil, desde la cocina.
—¡Tenemos que salir ahora! No nos dejarán más que chala tirada en el
—¡Es muy temprano! —Respondí entre vocecillas de madrugada y sue-
ños inquietos.
Vino de puntillas a mi habitación, ingresó lentamente, levantó mi cabeza
e intento convencerme.
— Sumaq niñuchay 2 , nos estamos quedando sin comida tenemos que ir a
traer algo de choclo. La tía Alberta me dijo que hoy están terminando de cose-
char la chacrita de Don Crisóstomo; él ya está muy viejito y sus empleados no
hacen bien su trabajo, de segurito que dejarán hartos botados. Por favor herma-
nita despiértate; o si no tendré que irme solo y no te traeré ni una sola cañita.
1 Mi niña.
2 Niña hermosa.