Think Now Agosto 2026 | Seite 45

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ta de cómo puede influir en la percepción de todo un país. Si dices que eres mexicano, la respuesta inmediata de todos es:‘ como Frida’”, agrega. Ese descubrimiento— el de Frida como artista, pero también como símbolo, como lenguaje global— es el punto de partida de un menú que estará disponible tras visitar la muestra“ Frida: The Making of an Icon”, que abrirá al público desde el próximo 25 de junio de 2026. En el proceso, el chef evitó caer en el lugar común de recrear cuadros y períodos de la artista y, en cambio, intentó responder una pregunta más íntima:“¿ qué le gustaría comer a un ícono?”. Es por ello que viajó a París, a Puebla y volvió a caminar por Coyoacán, en busca de algunas respuestas.
Primer tiempo: La Casa Azul Todo comienza en casa. Santiago Lastra, al igual que Frida, vivió en Coyoacán, un barrio histórico que conserva la esencia de un México histórico. La casa, el color, la infancia. El primer plato invoca este espacio: la casa donde Frida nació, vivió, pintó y celebró. El gesto es simple pero profundamente sensorial. Una tostada de tomates ancestrales que el comensal interviene con una brocha impregnada de pigmento azul. Un azul que no es común en la cocina, y que fue logrado al cocer coles en una solución nixtamalizada. La tostada, que incluye salsa macha, cambia a rosa al contacto con el limón por reacción química y también por magia del chef. La experiencia es, sin duda, íntima y performativa: cada plato termina con un color distinto, cada trazo es irrepetible.“ Quería que la gente interactuara, que fuera como pintar”,
explica Lastra. No se trata solo de comer, sino de participar en un acto creativo, casi lúdico, donde el color— tan central en la vida de Frida— se vuelve algo efímero y comestible.
Principal: Frida, en su“ mero” mole Si el primer tiempo es la infancia, el segundo es la madurez, la intensidad. El amor, la tradición, la identidad de Frida en sus capas más profundas. Aquí aparece Diego Rivera, inevitable.“ Quizás no hubo nada más grande para ella que su amor por Diego”, dice Lastra. Y ese vínculo se traduce en“ El mole de Frida”, que en realidad era el platillo favorito de Rivera y que Frida aprendió a preparar en manos de la primera esposa de Diego. El chef ahora lo reinterpreta con costilla de res dentro de un tamal, creando un plato táctil, envolvente, pro-