46 | THINK NOW fundamente emocional. Más allá del guiño a esas largas mesas y banquetes que disponía la pareja en la Casa Azul, aquí el tamal se presenta como lenguaje afectivo, como forma de cuidar, de seducir, de pertenecer. Algo muy mexicano … También hay aquí una lectura más amplia: el interés de Frida por el México prehispánico, por las tradiciones, por lo artesanal. El mole( complejo, paciente, cargado de capas y decenas de ingredientes) funciona como metáfora de todo eso.
Viva la Vida El cierre no podía ser otro: la vida,“ a pesar de todo”. Inspirado en las sandías de una de sus últimas obras, el postre celebra lo que Frida encarnó hasta el final: resistencia y deseo de vivir.“ Frida sufrió muchísimo, pero sobrevivió. Es un ejemplo de resiliencia”, dice Lastra,“ pero creo que lo que más amaba era la vida, en sí misma, con toda su fuerza, con lo bueno y lo no tan bueno”. Aquí, esa idea se traduce en ligereza y mucho color. Buñuelos, tan festivos como crujientes, acompañan un juego de helados que evocan el sabor de la sandía sin serlo literalmente. Fresa, manzanilla, pepino: combinaciones que, juntas, construyen una ilusión. El resultado es inesperado, casi nostálgico. Tres colores presentes en su obra, tres colores que también simbolizan México.“ Al final, eso es lo que importa: vivir y disfrutar la vida”, cierra el chef con una sonrisa, mientras se alista para un nuevo turno en KOL, ese rincón de sabores mexicanos que ha sabido conquistar el paladar de propios y visitantes, en el corazón de la“ City” y no muy lejos del Támesis.