Test Jun. 2012 | Page 60

de la Cruz Roja o de Amnistía Internacional o la negación a una y otra porque el gobierno juzga que atentan contra la soberanía nacional, pero esa negativa les hace pagar de todos modos un precio político. Como habrás podido comprobar, no pude matarme, pero te confieso que en los últimos años de cana elaboré varios proyectos que ni siquiera intenté llevar a cabo, tal vez porque no quería servirles el manjar de un fracaso, que es algo que siempre les entusiasma. Uno que había sido mi compañero de celda sí lo logró. Fue muy complicado, te ahorro los detalles, pero lo logró. A ellos les costó como un mes reponerse de esa derrota. A nosotros nos costó mucho más, porque era un tipo de primera. Es curioso que cuando estás allí, confinado y sin esperanza, hay sentidos que se atrofian y otros que se desarrollan. Ahí tratás de no olfatear, porque los olores te asquean. Dejás adrede de gustar, porque la comida es una bazofia, pero en cambio tratás de ver aun donde hay tan poco para ver, y palpás aunque ya sabés de memoria cada arruga de cada mugrienta pared. Pero sobre todo escuchás, porque el oído es casi el único sentido que te comunica con el exterior, con el mundo. El oído es el sentido de lo libre. Por él te llega el canto del gallo remotísimo, te enterás de que las incurables, repetidoras golondrinas trajeron otra vez la primavera, y escuchás los cantos provenientes de los camiones con obreros que acuden a la fábrica y siempre tratás de reconocer algún mensaje explícito o implícito, como una mañana en que nos llegaron las estrofas de una vieja canción de la guerra española, claro que autocensuradas para la ocasión: con el quinto quinto quinto, con el quinto sentimiento, y eso, a aquellos miliquitos apenas rescatados de la adolescencia y recién llegados de Rivera o de Tacuarembó, no les decía nada. Pero sólo lo cantaron una mañana, por si las moscas. Otras veces (dependía de dónde soplaba el viento) nos llegaba música del casino de oficiales. Alguno que otro tango, nunca de Gardel, ese subversivo. Pero el numerito más frecuentado era el leitmotiv de El puente sobre el Río Kwai. 67 Pocket Andamios.p65 67 31/5/00, 13:55