Test Jun. 2012 | Page 59

cautela ni circunspección ni reticencia, los reproches se superponen con la melancolía, y en cada derrotero que emprende el raciocinio, en cualquier ruta que ensaya la cavilación, siempre hay un muro de contención que es la falta de libertad, esa frontera cochambrosa y purulenta que prohíbe la continuación de la vida. Y entonces concurre el catálogo introspectivo de preguntas, negaciones y dudas, y para qué me jugué por esto, para qué me arriesgué por aquello, qué vine a conseguir con el presente que inmolé, con el futuro a que renuncié, con las expiaciones inútiles y las culpas de ficción, con las lecturas maravillosas que me prohibí y las otras tediosas a que me obligué. Y de tanto cavilar y cavilar, llega por fin el dolor de cabeza que puede durar una semana, y el dolor de conciencia que puede durar una vida, todo ello agravado por una alimentación deficiente, escasa en proteínas y vitaminas, que colabora con tu debilitamiento y te va aflojando los huesos. Así hasta que llega el día, el día inevitable en que te preguntás para qué vivo, mi condena es de veinte años y saldré de aquí, si salgo, hecho un anciano prematuro, con las bisagras oxidadas, casi olvidado del lenguaje, y no me refiero a conjugaciones, sujetos y predicados y toda esa faramalla gramatical, sino olvidado de las palabras, de cómo se forman y deforman, y hasta de qué letras se compone tu nombre, porque ya no tenés nombre y sos un número, una cosa. Y, vaya paradoja, eso te anima un poco, te lleva a construir posibilidades, porque en la cana no es tan fácil suicidarse. Ellos no quieren que te mates y les robes así un trocito, digamos diez o quince años, del escarmiento; quieren que purgues hasta el final tu osadía, tu desvelo (prematuro quizá, equivocado tal vez) por ayudar a que eclosionara un país mejor, una sociedad más equitativa, una justicia más cabal. Ya estoy hablando con lenguaje de manifiesto, qué voy a hacerle. Ellos toman todas las medidas para que no te elimines, porque si logras hacerlo, aparte de que les achicás cualquier condena, podés conseguir un escándalo póstumo (pregunta de cajón: ¿se habrá suicidado o lo habrán liquidado en la tortura?) y en el mejor de los casos una visita carcelaria 66 Pocket Andamios.p65 66 31/5/00, 13:55