Test Jun. 2012 | Seite 50

los italianos me dieran otro documento, pero la verdad es que no quiero irme. Mamá murió hace dos años, ya muy viejita. Hasta el final estuvo aporreando el piano con sus milongas, chamamés y canzonetas. Precisamente cuando le vino el infarto masivo estaba tocando y la cabeza le cayó sobre las teclas, que ya estaban amarillas de tan vetustas. De modo que ya no me quedan ni la mamma ni el piano desportillado ni el jardincito ni mis clases. Si me fuera a Italia, tampoco allá tendría a nadie. Aquí al menos me quedan, no sé si amistades pero si afinidades. Trabajo algo en política y sindicalismo, pero bastante menos de lo que imaginan en San José y Yi. Te confieso que lo del mimeógrafo fue mi acto más subversivo. Me he pasado de Lenin a Gestetner, ¿qué te parece? ¿Y tu madre? ?Ahí está, sola también, porque mi hermano y mi hermana se fueron del país, pero no por problemas políticos. No tenían motivos para exiliarse. Ahora viven en Estados Unidos. Mi hermano empezó como cónsul en una capital centroamericana, no recuerdo si Panamá o Tegucigalpa, pero ahora está de gerente no sé si en un Banco o en un supermercado. Mi hermana, que al final se recibió, usufructuó una modesta beca en California, y creo que