Test Drive | Page 89

El Corsario levantó la vista y vio en el alcázar de popa un bulto humano que lo saludaba. —¡Que Dios lo proteja de la cólera de Wan Guld! —dijo el Corsario, reconociendo al castellano. —¡Truenos! —exclamó Carmaux—. Todavía no sé si estoy despierto o dormido. ¿Qué pa