La escuadra salió mar afuera y se dirigió hacia occidente, en busca del canal de
Barlovento, por el cual habría de desembocar en el mar Caribe.
Les acompañaba un tiempo espléndido y todo era favorable para la navegación
tranquila a Maracaibo. Los filibusteros sabían, además, que la flota del almirante Toledo
navegaba frente. a las costas de Yucatán, en dirección hacia México.
Tras dos apacibles días, la escuadra se disponía a doblar el Cabo del Engaño, cuando
El Rayo comunicó la presencia de una nave enemiga en ruta a Santo Domingo.
El Olonés, comandante supremo de la expedición, ordenó que se la persiguiera, pues
llevaba el estandarte de España. El barco enemigo se vio