la observación) equivalente de la segunda ley de la termodinámica.
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Una cuestión secundaria interesante es que la discusión ha alcanzado un punto que nos permite establecer una escala de
temperaturas basada únicamente en observaciones mecánicas, con una noción de termómetro construida solo a partir de pesos,
cuerdas y poleas. Recordarán que la ley cero implicaba la existencia de una propiedad que denominamos temperatura pero que, aparte
de mencionar las arbitrarias escalas de Celsius y Fahrenheit y la existencia de una escala termodinámica más fundamental, quedaba
pendiente la definición de la misma. Kelvin se dio cuenta de que podía definir una escala de temperatura en términos de trabajo
mediante la utilización de la expresión de Carnot para el rendimiento de una máquina térmica.
Denotaremos al rendimiento, el trabajo realizado dividido por el calor absorbido, de una máquina térmica ideal ε (la letra griega
epsilon). El trabajo realizado por la máquina puede medirse mediante la observación de la altura hasta la que se levanta un peso dado,
como ya hemos visto en la discusión de la primera ley. El calor absorbido por la máquina también puede medirse, al menos en
principio, a través de la caída de un peso. Como vimos en el capítulo 2, la transferencia de energía en forma de calor puede conocerse si
medimos el trabajo que debe realizarse para conseguir un cambio de estado determinado en un recipiente adiabático, después
medimos el trabajo que debe realizarse para conseguir el mismo cambio en un recipiente diatérmico e identificamos la diferencia
entre ambas cantidades de trabajo como el calor transferido en el segundo proceso. Así que, en principio, el rendimiento de una
máquina térmica puede medirse sin más que observar la elevación o la caída de un peso en una serie de experimentos.
Sigamos;