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452 Anastasio Ovejero Bernal Más que un territorio que comparte con otras disciplinas como la sociología o la antropología (la conducta agresiva, la comunicación interpersonal, etc.), la psicología social puede ser considerada, y así lo ha sido a veces, como una perspectiva, que «se define por la existencia de una posición relacional que intenta desentrañar los enigmas del comportamiento individual y colectivo a partir de la confluencia e intersección de diversos niveles y variables que establecen entre ellas una permanente relación de interdependencia» (Blanco, 1993, pág. 19). En todo caso, las relaciones de la psicología social con las demás ciencias sociales y humanas, sobre todo con algunas (psicología, sociología, antropología, lingüística), son algo más que meras relaciones de vecindad: se trata realmente de relaciones de constitución de nuestra disciplina. Es más, «todas las ciencias humanas están, evidentemente, en relación las unas con las otras. Sin perjuicio de los servicios que puedan prestarles en reciprocidad, no hay probablemente una disciplina a la que la psicología social no haya rendido, de manera efectiva y precisa, alguna ayuda aprovechable... Las diversas ciencias humanas trabajan sobre una materia común, distinguiéndose sobre todo por sus puntos de vista» (Stoetzel, 1966, pág. 31). Y es que los límites entre la psicología so