Modernidad y psicología social: orientaciones…
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dad intencional, o el ignorar los orígenes de las estructuras cognitivas de
los individuos. Simultáneamente, Thorndike (1976) la critica el haber
sobrevalorado el papel del pensamiento en el estudio de la interacción
social, ya que ésta es, a menudo, rutinaria, repetitiva y producto del hábito.
Y es que la psicología social no ha sido, no lo es y creo que nunca podrá
ser total y exclusivamente cognitiva, puesto que la conducta social también
posee factores afectivos y motivacionales, además de culturales e históricos.
Además, el cognitivismo tiene sus límites, y realmente un enfoque del hombre excesivamente cognitivo es peligroso, pues como dice Sampson (1981),
«la perspectiva cognitivista ofrece un retrato de la persona como libre de
implicarse en actividades mentales internas, de planear, de decidir, desear,
pensar, organizar..., pero relativamente impotente o en apariencia no afectada respecto a la producción de cambios reales en su mun