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Anastasio Ovejero Bernal
samente por un trabajo del profesor J. R. Torregrosa (1991) titulado La Psicología Social española: Perspectivas de futuro, que finaliza con estas palabras referidas a la psicología social en nuestro país (pág. 24): «Todo ello
revela una gran efervescencia intelectual, una tensión creadora y una amplitud de perspectivas que permiten entrever un fructífero desarrollo durante
los próximos años.»
Pero tampoco deberíamos olvidar nuestras raíces, que son realmente
interesantes y de gran valor para nuestras actuales investigaciones, desde
Juan Luis Vives, que ha sido considerado incluso el padre de la psicología
moderna (véase Ovejero, en prensa), Juan Huarte (véase Pinillos, 1976), no
sin méritos nombrado el patrono de los psicólogos españoles, Feijóo (véase
Ovejero, 1995c) o, sobre todo, Ortega y Gasset (véase Torregrosa, 1985; Ovejero, 1992a, 1998) (pueden encontrarse sendas revisiones sobre la psicología social «precientífica» en España, en Pinillos, 1965, y sobre todo, Jiménez Burillo, 1976).
b) Psicología social en la Unión Soviética: como señala Munné (1985),
suele creerse con frecuencia que las ciencias sociales han sido algo prácticamente inexistente en la URSS, creencia que es alimentada por ciertas
fuentes occidentales, generalmente norteamericanas, claramente sesgadas,
intencionada o inintencionadamente. Pues bien, tal creencia es falsa, al
menos por lo que corresponde a la psicología social (véase Andreeva, 1979;
Munné, 1985; Lomov, 1991), aunque los cambios profundos y brus