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La construcción histórica de la psicología social 381 social. Con ello, los europeos intentan poner un mayor énfasis en la relevancia social de la psicología social que en sus problemas metodológicos, con lo que ya está empezando a superar muchos de los sesgos de la psicología social norteamericana. De hecho, Scherer (1993) llevó a cabo una investigación empírica para conocer el estado actual de la psicología social, en la que consultó a ochenta psicólogos sociales (cuarenta estadounidenses y cuarenta europeos), todos ellos muy conocidos en la disciplina. Les pedía que identificasen los principales desarrollos que, a su modo de ver, habían marcado el progreso de la psicología social durante los últimos veinte años. La tasa de respuesta fue del 80 por 100. Pues bien, entre la gran dispersión de respuestas obtenidas, Scherer encontró que los psicólogos sociales norteamericanos asignaban el primer lugar a la cognición social, mencionando la mayoría de ellos expresamente la teoría de la atribución. En cambio, los psicólogos sociales europeos colocaron en los primeros lugares los estudios sobre identidad social, sobre relaciones intergrupales y, algo menos, sobre representaciones sociales. Por otra parte, sería realmente imperdonable no incluir aquí un apartado, aunque breve, sobre la psicología social en España. Pues bien, en nuestro país la psicología social, que surgió tardíamente como disciplina institucionalizada, está atravesando un período de gran desarrollo, con un gran número de publicaciones a lo largo de los últimos años, aumento de las cátedras y titularidades, etc. «El crecimiento de la psicología social en España durante los últimos años ha sido, pues, espectacular. La existencia de unos currículos propios de psicología se ha visto acompañada, como no podía ser de otro modo, por la incorporación de decenas de nuevos profesores a las labores de docencia e investigación en este campo del conocimiento» (Sabucedo y cols., 1997, pág. 177). Un reflejo claro de tal crecimiento lo constituyen las reuniones y congresos nacionales que han tenido lugar en nuestro país. Desde el Primer Encuentro de psicólogos sociales españoles que tuvo lugar en Barcelona en septiembre de 1980, se han celebrado otros dos Encuentros, uno en Madrid (1981) y el otro, que publicó los trabajos presentados, en Las Palmas (1983), y seis Congresos Nacionales (Granada, 1985; Alicante, 1988; Santiago de Compostela, 1990; Sevilla, 1993; Salamanca, 1995; y San Sebastián, 1997). El séptimo cerrará el siglo en Oviedo, en el año 2.000. Además, la creciente participación de los psicólogos sociales en tales Congresos queda patente en el número de páginas publicadas en las respectivas Actas, desde las 716 (1 volumen) del Congreso de Granada, a las 1.670 del de Alicante (6 vols.), las 1.847 de Santiago (5 vols.), las 3.574 de Sevilla (9 vols.) o las 3.013 de Salamanca (5 vols.) (véase en Sabucedo y cols., 1997 un análisis de los trabajos presentados). Igualmente ha habido tres Encuentros de Psicología Social HispanoLusa: el primero en Tomar (Portugal) (1987), el segundo en El Escorial (1989) y el tercero en Lisboa (1992), de los que sólo del primero se publicaron las actas. Por último, también ha habido dos Encuentros de Psicología Social Hispano Soviética, el primero en Madrid (1988) y el segundo en Moscú (1991). Sólo del primero se publicaron las Actas encabezadas preci-