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380 Anastasio Ovejero Bernal que hace. De ahí que casi siempre bajo la influencia del segundo Wittgenstein, se haga un especial hincapié en el análisis lingüístico y del discurso, y de ahí también el interés por el deconstruccionismo, ya que, como afirman Parker y Shotter (1990), nuestro conocimiento del mundo exterior y de nosotros mismos no viene determinado por la naturaleza de ese mundo exterior ni por nuestra propia naturaleza, sino más bien por los medios literarios y textuales que usamos para formular nuestros intereses y argumentos. Nos encontramos, pues, al final de una trayectoria interesante y llena de posibilidades para la psicología social, pero no exenta de preocupaciones: la psicología social posmoderna supone en algunos aspectos una real vuelta a los sofistas griegos y al excepticismo nihilista de Gorgias, siempre a través de Nietzsche, Wittgenstein y Heidegger: si la Razón desaparece, sólo queda la voluntad, o lo que sería peor, la voluntad de poder. Y aquí es donde, nuevamente, comienzan las disputas y el debate entre las diferentes psicologías sociales alternativas, de forma que la psicología social de los primeros años del siglo xxi dependerá en buena medida, a mi modo de ver, de cómo se resuelva tal debate. De momento, son muchos los que critican el mero textualismo y la mera retórica, acusándoles de fundamentalismo interpretativo (Bhaskar, 1989; Crespo, 1991; etc.). Desarrollo de la psicología social fuera de los Estados Unidos a) Psicología Social en Europa: aunque ya hemos dicho que la psicología social nació en Europa, sin embargo, tal como existe hoy día es, sin duda, un producto típicamente norteamericano. Es más, a pesar de que muchos europeos contribuyeron de una forma muy importante a la psicología social estadounidense, sin embargo, hasta la década de los 60 no podemos hablar del inicio de una psicología social europea. De hecho, con su propia Asociación Europea de Psicología Social, fundada en 1963, con ayuda norteamericana y auspiciada por el estadounidense John Lanzetta y con su propio órgano de expresión, el European Journal of Social Psychology, la psicología social europea se ha desarrollado enormemente durante los últimos años, existiendo ya algunas buenas revisiones, como la de Jaspars (1986). Durante los primeros año ̀