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La construcción histórica de la psicología social 379 poner de relieve el compromiso sociopolítico del psicólogo social y para mostrar que «la psicología social se hace política no por tomar partido, sino como saber o ignorancia, como desvelamiento o encubrimiento de procesos implicados en nuestra vida cotidiana» (Torregrosa y Crespo, 1984, pág. 727); y finalmente, d) ha ayudado poderosamente al desarrollo y fomento de las aplicaciones en psicología social, con los efectos positivos que ello tiene. En conclusión, tras la crisis las cosas ya no volvieron a ser como antes en nuestra disciplina, pues, como dice Ibáñez (1991, pág. 43), «los planteamientos críticos más radicales fueron cuestionando, uno tras otro, los diversos supuestos sobre los que se fundamentaba la pretendida legitimidad científica de la experimentación psicosocial, propiciando de esta forma un intenso debate metateórico», del que fueron saliendo una serie de psicologías sociales alternativas cuyas principales características podrían ser las siguientes (Ovejero, 1993e): 1) Una mayor y más estrecha interdisciplinariedad, no sólo entre los distintos enfoques psicosociales (Stephen y cols., 1991), sino incluso con especialistas de otros campos, pues como subraya Parker (1989), en la antropología, la sociología y la historia hay discusiones más ricas y más sofisticadas que en la propia psicología social, y en la literatura, la filosofía y los estudios culturales más interesantes descripciones de la subjetividad. 2) Un análisis metateórico que nos permita contemplar la psicología social, las prácticas sociales y psicosociales y nuestro propio quehacer cotidiano con cierta distancia (véase Stam y cols., 1987). Este análisis metateórico es justamente el que nos permitirá poner los fundamentos para una psicología social auténticamente crítica y no opresiva, e incluso explícitamente emancipadora (Armistead, 1974; Parker, 1989; Sampson, 1991; Wexler, 1983; Ibáñez e Íñiguez, 1997). 3) Una perspectiva socioconstruccionista: una tercera característica de la Nueva Psicología Social está estrechamente relacionada con la anterior, pues «ha ido emergiendo lentamente tras la crisis de la psicología social como un intento de hallar una metateoría que pudiera representar una alternativa válida frente al modelo empiricista de la ciencia que caracteriza a la corriente dominante en la disciplina» (Ibáñez, 1990, pág. 227). De ahí que, con Gergen (1982, 1985a, 1985b, 1992, 1996) a la cabeza, esta perspectiva ya ha conseguido aglutinar a muchos psicólogos sociales provenientes de otras líneas alternativas que tenían en común tanto el estar frente al positivismo como el estar a favor de una epistemología pospositivista, como es el caso de los partidarios de la teoría crítica, de la hermenéutica o del contextualismo. 4) Deconstruccionismo y preocupación por los análisis lingüísticos: tal vez una de las características más relevantes de muchas de las más recientes tendencias en nuestra disciplina, como la retórica, el textualismo y la psicología social posmoderna, estriba, para bien y para mal, en considerar en el hombre más lo que dice y sobre todo cómo lo dice que lo que es o lo