Psicología social jurídica
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De ahí la importancia y hasta necesidad de una psicología de las sentencias
o del sentenciar. De hecho, como sostiene Garrido (1993, pág. 16), «si las
sentencias estuvieran determinadas por los hechos objetivos, como pretenden la sociedad y el legislador, no se explicarían las disparidades entre
ellas». En consecuencia, la psicología del sentenciar ha cobrado interés últimamente, dado que se ha convertido en un auténtico problema social,
incluso de alarma social (Stephenson, 1992). La gravedad del asunto proviene de la enorme injusticia que conlleva, pues como concluyen Leng y
colaboradores (1992), quienes carecen de poder reciben de los jueces un
peor trato. Y es que no podemos olvidar que la actividad judicial no es sino
un proceso psicosocial, en el que influyen más elementos de los que se dice.
Existe mucha ingenuidad a la hora de percibir el quehacer judicial,
dado que, en contra de lo que muchos cándidamente creen, en la aplicación de las leyes generales a casos concretos intervienen muchos factores
ajenos tanto a los hechos juzgados como a las propias leyes. Así, en un
estudio de campo, Kerr puso de manifiesto la incidencia de factores psicológicos y sociales en las decisiones judiciales. Y lo que es más grave es que
estos factores parecen estar muy relacionados con las tasas de condenas y
absolución de los procesos judiciales. Y es que, como subrayan Garzón y
Seoane (1988), la actividad judicial, más que un proceso meramente formal,
es un proceso social. Y como en todo proceso social, también en éste los
grupos de diferente tipo (sociales, políticos, laborales, etc.) intentarán
influir a través de diferentes medios en las decisiones judiciales que pueden
afectarles de cara a que tales decisiones puedan beneficiarles. «En definitiva, este modelo parte del supuesto de que un sistema judicial no puede
explicarse a partir de lo que ocurre en la sala de justicia, sino que es una
organización más compleja que está avalada por una dinámica social y política; está inmersa en un sistema social más amplio cuyos elementos centrales es necesario incorporar para explicar la dinámica de los procesos judiciales. Los sistemas judiciales son organizaciones derivadas de un sistema
político, y como tales inciden no sólo en los sujetos concretos sino en el sistema normativo de las interacciones sociales» (Garzón y Seoane, 1988,
pág. 319). De hecho, existen distintas formas a través de las cuales las organizaciones y grupos sociales intentan influir en las decisiones judiciales: una
muy directa consi