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314 Anastasio Ovejero Bernal de que dispone cualquier organización para transformar las conductas de sus miembros en verdaderas conductas de la organización y así conseguir que con sus comportamientos esos miembros contribuyan a la consecución de las metas organizacionales. b) La socialización en la organización: Tanto los procesos de asunción y acatamiento de rol como los de reconstrucción e innovación forman parte de otros más amplios de incorporación e integración de las personas a las organizaciones que son conocidos como procesos de socialización laboral. Estos son mecanismos básicos que los sistemas colectivos emplean para integrar a los individuos. Esos procesos pueden contribuir a la configuración y mantenimiento de un sistema social mediante la integración de sus miembros, pero pueden llegar también a despersonalizar al individuo. Nos encontramos, pues, ante uno de los fenómenos centrales de la relación entre lo individual y lo colectivo. Sorprendentemente, el ser humano sólo lo puede llegar a ser de forma cabal a través de su desarrollo como individuo en una matriz social. Sólo siendo incorporado a una cultura puede llegar a ser «yo mismo», sin embargo, un exceso de aculturación puede impedir su individuación o puede reducirla (Peiró, 1996, pág. 174). Como escribió nuestro Ortega y Gasset, en una cita que podríamos considerar plenamente dentro del Interaccionismo Simbólico: suele con error creerse que la psique humana se forma partiendo de un núcleo central en lo más íntimo de cada persona que luego va engrosando el volumen del alma hasta tocar la del prójimo y formar así la espiritualidad social. Tal suposición impide la inteligencia de la psicología primitiva. La verdad es más bien lo inverso. Lo que primero se forma de cada alma es su periferia, la película que da a los demás, la persona o yo social. Se cree lo que creen los demás; se sienten emociones multitudinarias. Es el grupo humano quien en rigor piensa y siente en cada sujeto (Ortega, 1962, vol. II, pág. 716). Los procesos de socialización son, pues, los verdaderos constructos de la persona, del Yo. En consecuencia, se hace necesario incluir en el estudio del trabajo y de las organizaciones una perspectiva temporal más amplia de lo que suele hacerse (Gracia, Ramos y Peiró, 1996), sobre todo en algunos ámbitos como, por no poner sino sólo dos ejemplos, los efectos del desempleo de larga duración o el estudio de la socialización laboral y el desarrollo de la carrera. c) Cultura organizacional: Entendemos por cultura organizacional el sistema de creencias y asunciones de una organización que son compartidas por sus miembros y fundamentan las interpretaciones de lo que ocurre en ella y de otros fenómenos relevantes. Además, inspira y orienta los comportamientos en ese contexto. Con frecuencia, las asunciones básicas son implícitas y pasan desapercibidas para los miembros de la propia cultura, aunque