Psicología social de la educación
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men, una comprensión de la Dinámica de Grupo y una buena utilización
de las técnicas grupales con toda seguridad harían al animador sociocultural profesionalmente más competente y en la práctica más eficaz. Las técnicas grupales no hacen sino recoger los hallazgos realizados en la investigación en Dinámica de Grupo. Son, por tanto, unas técnicas cuya función
principal es mejorar la práctica profesional de diferentes colectivos, entre ellos
los animadores socioculturales. Pero no olvidemos que las técnicas de grupo
no son en sí mismas ni buenas ni malas, sino que son unos simples instrumentos que pueden ser bien o mal utilizados. Por consiguiente, debemos
aprender a usarlos bien. Para ello será imprescindible conocer bien los objetivos concretos de cada una de las técnicas así como sus riesgos. Y en todo
caso, para que la utilización de estas técnicas sea realmente eficaz es necesaria
la existencia de un clima cordial y democrático en el grupo en el que se van
a utilizar (véase un breve análisis de estas técnicas en Ovejero, 1995b).
Entre las numerosísimas técnicas grupales existentes (véase Cirigliano y
Valverde, 1966; Antunes, 1975; Antons, 1986, etc.) sólo destacaré, y con
brevedad, dos: una de diagnóstico, la técnica sociométrica, y otra de intervención, el aprendizaje cooperativo:
— Técnica sociométrica: Con respecto a la aplicación del test sociométrico debemos decir que ésta, así como la tabulación de los resultados o la
confección de la matriz sociométrica y del sociograma, es una tarea sencilla, aunque laboriosa. Sin embargo, la extensión de estas páginas no nos
permiten recogerlo con la extensión mínima que exigiría su comprensión
(véase Ovejero, 1988, capítulo 11 y, sobre todo, Arruga, 1974 para un buen
desarrollo de esta técnica así como para conocer la forma exacta de llevarla
a cabo). En consecuencia, sólo nos centraremos en algunos aspectos útiles
e introductorios. Ante todo, hay que tener presente que para que esta técnica sea válida y útil, los sujetos deben conocer la finalidad que busca el
educador con su administración, lo que está muy relacionado con los criterios de elección (afectivo, popularidad, etc.). Además, el test debe ser presentado como algo sencillo y natural, evitando en todo caso cualquier clase
de solemnidad que pudiera inducir a los sujetos a dar respuestas artificiales
y, por consiguiente, poco fiables. Finalmente, debe considerarse una cuestión central: el test sociométrico sólo puede administrarse cuando existe un
grupo. Y un grupo no existe mientras no se den ciertas condiciones como
la existencia de una estructura interna, de roles, metas, etc. Para que haya
un grupo sus miembros deben conocerse e influirse recíprocamente. Por
consiguiente, no puede administrarse esta prueba en una clase recién formada, pues el conjunto de los alumnos requieren cierto tiempo, al menos
un mes aproximadamente, para constituir un grupo. Otra consecuencia de
lo anteriormente dicho es que este test pierde validez cuando el grupo se
hace muy grande, puesto que disminuyen las interrelaciones entre los
miembros del grupo y se hace más difícil el conocerse y el influirse mutuamente. Digamos que el tamaño del grupo no debería pasar de 25 ó 30
miembros, estando el número ideal entre 15 y 20.