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Psicología social de la educación 307 men, una comprensión de la Dinámica de Grupo y una buena utilización de las técnicas grupales con toda seguridad harían al animador sociocultural profesionalmente más competente y en la práctica más eficaz. Las técnicas grupales no hacen sino recoger los hallazgos realizados en la investigación en Dinámica de Grupo. Son, por tanto, unas técnicas cuya función principal es mejorar la práctica profesional de diferentes colectivos, entre ellos los animadores socioculturales. Pero no olvidemos que las técnicas de grupo no son en sí mismas ni buenas ni malas, sino que son unos simples instrumentos que pueden ser bien o mal utilizados. Por consiguiente, debemos aprender a usarlos bien. Para ello será imprescindible conocer bien los objetivos concretos de cada una de las técnicas así como sus riesgos. Y en todo caso, para que la utilización de estas técnicas sea realmente eficaz es necesaria la existencia de un clima cordial y democrático en el grupo en el que se van a utilizar (véase un breve análisis de estas técnicas en Ovejero, 1995b). Entre las numerosísimas técnicas grupales existentes (véase Cirigliano y Valverde, 1966; Antunes, 1975; Antons, 1986, etc.) sólo destacaré, y con brevedad, dos: una de diagnóstico, la técnica sociométrica, y otra de intervención, el aprendizaje cooperativo: — Técnica sociométrica: Con respecto a la aplicación del test sociométrico debemos decir que ésta, así como la tabulación de los resultados o la confección de la matriz sociométrica y del sociograma, es una tarea sencilla, aunque laboriosa. Sin embargo, la extensión de estas páginas no nos permiten recogerlo con la extensión mínima que exigiría su comprensión (véase Ovejero, 1988, capítulo 11 y, sobre todo, Arruga, 1974 para un buen desarrollo de esta técnica así como para conocer la forma exacta de llevarla a cabo). En consecuencia, sólo nos centraremos en algunos aspectos útiles e introductorios. Ante todo, hay que tener presente que para que esta técnica sea válida y útil, los sujetos deben conocer la finalidad que busca el educador con su administración, lo que está muy relacionado con los criterios de elección (afectivo, popularidad, etc.). Además, el test debe ser presentado como algo sencillo y natural, evitando en todo caso cualquier clase de solemnidad que pudiera inducir a los sujetos a dar respuestas artificiales y, por consiguiente, poco fiables. Finalmente, debe considerarse una cuestión central: el test sociométrico sólo puede administrarse cuando existe un grupo. Y un grupo no existe mientras no se den ciertas condiciones como la existencia de una estructura interna, de roles, metas, etc. Para que haya un grupo sus miembros deben conocerse e influirse recíprocamente. Por consiguiente, no puede administrarse esta prueba en una clase recién formada, pues el conjunto de los alumnos requieren cierto tiempo, al menos un mes aproximadamente, para constituir un grupo. Otra consecuencia de lo anteriormente dicho es que este test pierde validez cuando el grupo se hace muy grande, puesto que disminuyen las interrelaciones entre los miembros del grupo y se hace más difícil el conocerse y el influirse mutuamente. Digamos que el tamaño del grupo no debería pasar de 25 ó 30 miembros, estando el número ideal entre 15 y 20.