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Anastasio Ovejero Bernal
psicólogos cada vez van aceptando más la idea de que es la influencia
social y sobre todo la persuasión lo que está en el corazón de la psicoterapia y lo que explica su eficacia (Strong, 1978; Frank, 1982, Ovejero, 1987a,
capítulo 6; Caccioppo y cols., 1991; McNeill y Stoltenberg; 1991; Neimeyer
y cols., 1991; Strong, 1991, etc.).
La persuasión consiste en «el cambio de actitud que resulta de la exposición a la información proveniente de otras personas» (Olson y Zanna,
1993, pág. 135). Aunque la persuasión a través de la comunicación ha sido
utilizada siempre, ya desde el neolítico, la persuasión ha desempeñado un
papel particularmente central, tanto económico como social y político, en
cuatro épocas de nuestra historia: el período helénico de Pericles, las últimas décadas de la República Romana, el Renacimiento humanista, y de una
forma muy especial durante el siglo xx en que destacan ya los estudios
explícitamente psicosociales, estudios que cubren cuatro períodos
(Mc Guire, 1985): 1.º 1920-1930: el interés se centró en la medida de las
actitudes (Thurstone, Likert, Guttman, La Pierre, etc.); 2.º 1935-1955:
durante estos años el tema de las actitudes es poco estudiado, dado que,
bajo la influencia de Kurt Lewin, el interés por las actitudes fue reemplazado por el interés por la dinámica de grupos; 3.º 1955-1965: el interés de
los investigadores vuelve otra vez a las actitudes y más en concreto al cambio de actitudes, como consecuencia de la II Guerra Mundial y de la
«Guerra Fría», y recoge los trabajos de Hovland, McGuire, Heider, Festiinger, Brehm, etc. (véase Insko y Schopler, 1980). Pero a partir de 1965,
y durante una década, vuelve a perderse el interés por las actitudes y lo
que más se estudia es la percepción social (atribuciones causales, formación
de impresiones etc.); 4.º Años 80 y 90: a partir de 1977 volvió a aumentar
el interés por este FV