Test Drive | Página 206

Cambio de actitudes y persuasión 207 y, generalmente, argumentada (el mensaje incluye las razones o argumentos que justifican la posición adoptada). De este modo quedan excluidas las situaciones de discusión en grupo y aquellas en que el receptor tan sólo es informado de la posición de una o varias personas (Montmollin, 1985, pág. 119). Factores que facilitan el cambio de actitudes Existen muchos y muy variados procedimientos para cambiar una actitud: a través de los medios de comunicación social, mediante la experiencia directa, mediante la legislación, etc. En resumen, «los cambios en las actitudes son producidos por una información adicional, por las variaciones en la pertenencia a los grupos, por una modificación en la conducta en relación hacia un objetivo de la actitud y, finalmente, mediante procedimientos que cambien la personalidad» (Krech y cols., 1972, pág. 236). Ahora bien, adoptemos la técnica que adoptemos para cambiar una actitud, tal proceso puede resumirse así: Fuente ➪ canal ➪ Mensaje ➪ canal ➪ Receptor Es decir, para entender el proceso de cambio de actitud debemos analizar las características de sus elementos, análisis que se compendia en esta cuádruple pregunta, que, por otra parte, resume las investigaciones del Grupo de Yale (Hovland, Weiss, etc.): ¿quién habla (fuente), a quién (receptor), qué le dice (mensaje) y cómo lo dice (canal)? (Montmollin, 1985): 1) La fuente: Una serie de características hacen que el impacto de la fuente sea mayor o menor, entre ellas las siguientes: a) Credibilidad de la fuente: el sentido común nos dice que no debemos dejarnos persuadir a menos que la fuente sea creíble, lo que, según Hovland, implica que la juzguemos tanto competente como digna de confianza. Esta relación entre credibilidad y persuasión ya fue confirmada experimentalmente por Hovland y Weiss (1951). En su conjunto, el balance de las investigaciones sobre la competencia de la fuente es sumamente positivo: el mensaje tiene mayor impacto cuando proviene de una fuente percibida como superior en conocimientos, en instrucción, en inteligencia, en éxito profesional, incluso cuando el receptor tan sólo cuenta con muy poca información o índices para juzgar esta competencia. No obstante, hay que relativizar esta conclusión: el efecto de la competencia depende de la incertidumbre del receptor acerca del problema planteado; si su posición es muy firme, no cambiará de opinión ni siquiera si la fuente es muy competente; asimismo, el efecto depende de la motivación del receptor: tan sólo si éste busca la opinión más válida sobre un problema, la competencia se convierte en un criterio pertinente (Montmollin, 1985, pág. 125).