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Procesos de influencia social: la normalización 155 través de los medios de comunicación. Por expresarlo con palabras de Morales y Moya, diremos que la influencia interpersonal ocurriría cuando el número de personas implicadas es pequeño y hay una comunicación cara a cara (dos amigos que intentan convencer a un tercero de que salga con ellos a divertirse, o un hijo que intenta convencer a su padre de que le preste su coche para hacer un viaje, serían ejemplos de este tipo de influencia). La persuasión implica la presencia de un comunicador que pretende influir sobre una audiencia mediante un discurso relativamente elaborado. Si bien el comunicador está en contacto directo con la audiencia, el tipo de relación es más impersonal y la interacción es más unidireccional y menos recíproca (un sermón religioso, una conferencia escolar para fomentar entre los estudiantes la conducta ecológica responsable o un mitin político, serían algunos ejemplos de persuasión). Por último, la influencia a través de los medios de comunicación de masas abarcaría a todos los mensajes que diariamente nos llegan a través de la televisión, radio, prensa, etc. Su característica fundamental es que no existe contacto directo entre la fuente y el objeto de influencia y, generalmente, suelen transmitirse mensajes simples y claros. Nosotros seguiremos la clasificación que en su día propusieron Faucheux y Moscovici (1967) y que distinguían entre tres tipos de influencia social: normalización, conformidad e innovación, de los que el primero lo veremos en este capítulo y los otros dos en los dos siguientes, dejando para más tarde el estudio del cambio de actitud: La normalización o efecto Sherif Los procesos cognitivos no sólo son centrales en la influencia social, sino que hasta no hace mucho fueron casi los únicos estudiados, como se constata en el estudio de los procesos de normalización. Muzafer Sherif (1935), uno de los más importantes psicólogos sociales norteamericanos, aunque de origen turco, llevó a cabo muy tempranamente este experimento ya clásico sobre influencia social: colocó a sus sujetos, solos o en grupos de dos o tres, dentro de una cabina totalmente a oscuras, donde les presentó un punto luminoso a una distancia de unos cinco metros. Como sabemos, cuando carecemos de puntos de referencia, un punto luminoso estático nos parece que se mueve. A esta ilusión perceptiva se la denomina «efecto autocinético». Pues bien, Sherif pidió a sus sujetos que estimaran verbalmente el movimiento de la luz, por supuesto sin explicarles el efecto autocinético. La mitad de ellos hicieron sus primeros cien juicios durante una sesión en solitario. Durante los tres días siguientes realizaron otras tres sesiones, pero esta vez ya en grupos de dos o de tres. El procedimiento para la otra mitad fue