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156 Anastasio Ovejero Bernal otro. Así, por ejemplo, una persona podría ver que el punto se desplazaba generalmente en torno a 18 centímetros mientras que otra creía que lo hacía alrededor de 5. En la fase en grupo, que reunía a estos sujetos que ya poseían normas personales, los juicios de los sujetos convergían hacia una postura más o menos compartida (una norma de grupo). Por el contrario, en el caso del procedimiento inverso la norma de grupo aparecía en la primera sesión y los sujetos persistían en ella durante la sesión individual posterior. Como dice Van Avermaet (1990), este experimento muestra que la gente que se enfrenta a un estímulo ambiguo y desestructurado desarrolla, sin embargo, un marco de referencia interno y estable con el que juzgar el estímulo. Pero en cuanto se enfrentan a juicios ajenos que son diferentes, abandonan rápidamente este marco de referencia para ajustarse al de los demás. Por otra parte, un marco de referencia formado en presencia de otros sigue afectando a los juicios de los individuos cuando la fuente de influencia ya no está presente. De hecho, una vez que los sujetos han desarrollado la norma común, ésta perdura durante días, semanas e incluso meses. De hecho, cuando Sherif les pidió a sus sujetos, más tarde, que realizaran otra vez la tarea, estando solos, las estimaciones apenas variaron respecto a la norma desarrollada en el grupo. En esta modalidad de influencia, los sujetos, al ejercer unos sobre otros una influencia recíproca, convergen hacia una norma común (Sherif, 1935, 1936). La idea central de Sherif en el campo de la influencia social es que cuando el estímulo perceptivo está objetivamente estructurado, los fenómenos de influencia social no se producen, al contrario de lo que pasa cuando no está estructurado. El sujeto tendría en cuenta la respuesta del otro como punto de comparación cuando no tiene otro más objetivo. Sin embargo, como veremos más adelante, se ha mostrado (Flament 1959a, 1959b; Montmollinm, 1966a, 1966b y 1966c) que, en contra de la opinión de Sherif, los fenómenos de convergencia se producen incluso con un estímulo visual objetivamente estructurado, cuando los sujetos hacen una estimación aproximada e incierta: la respuesta del otro serviría no de punto de referencia, sino de media para intentar minimizar los errores. En cuanto a los procedimientos experimentales disponibles para la obtención de la normalización, se han utilizado sobre todo estos tres tipos: conocimiento de las respuestas de los otros (Sherif, 1935), discusión en grupos (Jenness, 1932a y 1932b) y toma de decisiones en común (Lewin, 1943). Como subraya Monotmollin, con las tres técnicas se observa que las respuestas de los sujetos se acercan a la tendencia central de las estimaciones del grupo. Y aunque este fenómeno ha sido explicado generalmente en términos cognitivistas (Flament, Montmollin, Moscovici, etc.), ya French (1956) lo hacía en términos de poder social, llegando a la conclusión de que en el caso de grupos en el interior de los cuales todos los miembros poseen el mismo estatus social y se comunican libremente entre sí, ejercerán una influencia similar que hará que los juicios individuales converjan hacia un punto de equilibrio que corresponde a su valor medio. Y ello es consecuencia de que aquí no sólo los factores cognitivos son importantes,