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Anastasio Ovejero Bernal
poder dar cuenta de los efectos de una teoría cognitiva como es la teoría de
la reactancia psicológica. Tampoco deberíamos olvidar los factores motivacionales, cuya importancia en los procesos de influencia social ya pusieron
de relieve Moeller y Applezweig.
Así pues, ¿qué es realmente la influencia social? Es un fenómeno sumamente complejo donde intervienen multitud de variables de todo tipo (cognitivas, motivacionales, sociales, etc.) y en el que el individuo reacciona de
forma compleja a una situación compleja: el problema de la influencia
social se sitúa a un nivel donde todos los determinantes de la conducta
pueden actuar simultáneamente. Ahora bien, las situaciones de influencia
social se diferencian de otras situaciones complejas por el papel que juega
la incertidumbre, como más adelante veremos mejor. En concreto, la
influencia social sería precisamente la consecuencia de la intrusión de una
información nueva, a menudo divergente, en un sistema más o menos
estructurado: esta nueva información, la respuesta del otro, desencadena
una actividad mental de tratamiento de la información que puede hacerse
según dos direcciones: a) La información es transformada por las estructuras existentes de tal forma que pueda ser incorporada al sistema; o b) La
influencia acarrea una modificación en las estructuras existentes y en todo
el sistema anterior. Sin embargo, el problema consiste en saber en qué condiciones el cambio afectará a la información nueva o a la estructura receptora. Para dar una respuesta a este problema será necesario tener en cuenta
la noción de incertidumbre y la de ambigüedad a la que suele ir unida. Así,
se ha observado una estrecha relación entre la ambigüedad del estímulo y
el grado de influencia sufrida. Además, los sujetos muestran una mayor
tendencia a seguir a la mayoría cuanto más ambiguo sea el estímulo (Sherif, 1935) y cuanto más difícil y compleja sea la tarea (Coleman, Blake, y
Mouton, 1958).
Ciertamente, en los procesos de influencia social la incertidumbre de
los sujetos será una variable crucial. Ya Kelley y Lamb encontraron que la
gente ofrece más resistencia a la influencia social cuanto más segura está de
la certeza de sus propios juicios. Igualmente, Coleman, Blake y Mouton
(1958) observaron que si un individuo está seguro de la respuesta correcta
será más capaz de resistir a las presiones al conformismo y más eficaz será
su resistencia. Ahora bien, el hecho de que pretendamos poner un énfasis
especial en los procesos cognitivos y en la racionalidad de los mecanismos
subyacentes a los procesos de influencia social no significa que creamos en
la infalibilidad y exactitud de tales procesos cognitivos. Ello resulta hoy día
imposible, sobre todo después de los estudios sobre los sesgos cognitivos y
perceptivos, como ya vimos.
El campo de la influencia social es extraordinariamente amplio, de
forma que puede ser relacionado con la práctica totalidad de la psicología
social. De ahí que las modalidades de influencia social puedan ser casi tan
numerosas como queramos (imitación, contagio, facilitación social, etc.).
Así, Zimbardo y Leippe (1991) distinguen, por el escenario en que tiene
lugar la influencia, entre influencia interpersonal, persuasión e influencia a