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Procesos de influencia social: la normalización 153 como se sabe, en psicología social existe una división profunda entre dos psicologías sociales claramente diferenciadas: unos psicólogos sociales se preocupan por la raíz individual y psicológica del comportamiento social (psicología social psicológica) y otros por la base social de ese comportamiento (psicología social sociológica). Ahora bien, principalmente los estudios de autores europeos sobre influencia minoritaria (Moscovici, Mugny, etc.) suponen una conjunción de ambos enfoques, de tal forma que la influencia social sería la consecuencia tanto de factores psicológicos individuales, fundamentalmente de tipo cognitivo (percepción, categorización, representaciones, etc.), como de factores claramente sociales, principalmente de contexto social (estructura social, factores ideológicos, etc.): como psicólogos nos interesan los aspectos psicológicos (perceptivos y cognitivos sobre todo) de la influencia social, pero como psicólogos sociales no podemos aislar tales factores de los culturales, políticos e ideológicos. Es decir, que si es cierto que en los procesos de influencia social intervienen activamente los procesos cognitivos, también es cierto que la interacción social juega un papel importante en la elaboración de las estructuras cognitivas del individuo. Por consiguiente, soy consciente del peligro que conlleva el centrarse principalmente —o exclusivamente— en los factores cognoscitivos: se corre el peligro de hacer una psicología social individual, una especie de psicología cognitiva general, que es en lo que, en gran medida, como afirma Faucheux (1976, pág. 271), se ha convertido la psicología social después de Lewin. Pienso que la Psicología Social deber tener en cuenta los factores sociales en su articulación psicosocial, pero también debe tener en cuenta los factores psicológicos individuales, sobre todo los de tipo cognitivo. Pero sabiendo que sólo a nivel de investigación pueden ser aislados unos de otros, ya que actúan siempre conjuntamente al lado de otros como la clase social a que se pertenece o la ideología que se posee. En este sentido, los fenómenos sociales, y particularmente los de influencia, deben ser estudiados en su contexto social específico. Además, cualquier tipo de conducta de sumisión o sometimiento bien al grupo o bien a la autoridad, debe ser contextualizado históricamente de una forma adecuada, así como examinadas sus fuentes y antecedentes históricos. Y también habría que analizar examinar la validez transcultural de estos hallazgos: puede ocurrir que un mismo factor cognitivo incremente la influencia en una cultura, sea neutro en otra y sirva como resistencia a la influencia social en una tercera. Por otra parte, suele creerse que el hecho de hacer hincapié en los factores psicológicos, en este caso cognitivos, es alinearse con la psicología social psicologista. Sin embargo, ello no es así necesariamente. Los procesos cognitivos pueden perfectamente integrar las dos psicologías sociales, integrar las explicaciones psicológicas y las sociológicas. Y así, por ejemplo, Flament introduce la ideología para dar cuenta del funcionamiento del equilibrio cognitivo. Ahí está también la reformulación que hace Moscovici de los experimentos de Asch sobre la influencia social, o el trabajo de Moscovici y Plou, en el que tienen en cuenta el contexto sociológico para