Procesos de influencia social: la normalización
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como se sabe, en psicología social existe una división profunda entre dos
psicologías sociales claramente diferenciadas: unos psicólogos sociales se
preocupan por la raíz individual y psicológica del comportamiento social
(psicología social psicológica) y otros por la base social de ese comportamiento (psicología social sociológica). Ahora bien, principalmente los estudios
de autores europeos sobre influencia minoritaria (Moscovici, Mugny, etc.)
suponen una conjunción de ambos enfoques, de tal forma que la influencia
social sería la consecuencia tanto de factores psicológicos individuales, fundamentalmente de tipo cognitivo (percepción, categorización, representaciones, etc.), como de factores claramente sociales, principalmente de contexto social (estructura social, factores ideológicos, etc.): como psicólogos
nos interesan los aspectos psicológicos (perceptivos y cognitivos sobre
todo) de la influencia social, pero como psicólogos sociales no podemos
aislar tales factores de los culturales, políticos e ideológicos. Es decir, que
si es cierto que en los procesos de influencia social intervienen activamente
los procesos cognitivos, también es cierto que la interacción social juega un
papel importante en la elaboración de las estructuras cognitivas del individuo.
Por consiguiente, soy consciente del peligro que conlleva el centrarse
principalmente —o exclusivamente— en los factores cognoscitivos: se corre
el peligro de hacer una psicología social individual, una especie de psicología cognitiva general, que es en lo que, en gran medida, como afirma Faucheux (1976, pág. 271), se ha convertido la psicología social después de
Lewin. Pienso que la Psicología Social deber tener en cuenta los factores
sociales en su articulación psicosocial, pero también debe tener en cuenta
los factores psicológicos individuales, sobre todo los de tipo cognitivo.
Pero sabiendo que sólo a nivel de investigación pueden ser aislados unos
de otros, ya que actúan siempre conjuntamente al lado de otros como la
clase social a que se pertenece o la ideología que se posee. En este sentido,
los fenómenos sociales, y particularmente los de influencia, deben ser estudiados en su contexto social específico. Además, cualquier tipo de conducta de sumisión o sometimiento bien al grupo o bien a la autoridad,
debe ser contextualizado históricamente de una forma adecuada, así como
examinadas sus fuentes y antecedentes históricos. Y también habría que
analizar examinar la validez transcultural de estos hallazgos: puede ocurrir
que un mismo factor cognitivo incremente la influencia en una cultura, sea
neutro en otra y sirva como resistencia a la influencia social en una tercera.
Por otra parte, suele creerse que el hecho de hacer hincapié en los factores psicológicos, en este caso cognitivos, es alinearse con la psicología
social psicologista. Sin embargo, ello no es así necesariamente. Los procesos cognitivos pueden perfectamente integrar las dos psicologías sociales,
integrar las explicaciones psicológicas y las sociológicas. Y así, por ejemplo,
Flament introduce la ideología para dar cuenta del funcionamiento del
equilibrio cognitivo. Ahí está también la reformulación que hace Moscovici
de los experimentos de Asch sobre la influencia social, o el trabajo de Moscovici y Plou, en el que tienen en cuenta el contexto sociológico para