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La conducta altruista o pro social 143 de «buen samaritano» ayudaron el 80 por 100 de los que tenían poca prisa, el 50 por 100 de los que iban puntuales y sólo el 25 por 100 de los que tenían mucha prisa. Y en la condición de «problemas profesionales» los resultados fueron más dramáticamente: 33 por 100, 42 por 100 y 0 por 100, respectivamente. Algunos correlatos del altruismo Veremos a continuación la correlación existente entre el altruismo y algunas otras variables como: 1) Edad: dependiendo de cómo definamos el altruismo, podemos encontrarlo ya en niños pequeños, incluso de dos años. En todo caso, los estudios existentes parecen indicar que a partir de esa edad va aumentando la conducta altruista hasta la adolescencia. Más en concreto, una serie de investigaciones nos han informado que el sentido del reparto, en los niños, aumenta de los seis a los doce años de edad (Rushton, 1976; Rushton y Weiner, 1975). Sin embargo, al mismo tiempo, también se han encontrado que la competitividad aumenta con la edad más que en el sentido de cooperación, al menos en la cultura angloamericana (Rushton y Weiner, 1975). Efectivamente, es muy posible que tanto la cooperación como la competitividad aumenten entre los seis y los doce años, pues durante estas edades aumenta la actividad social general. 2) Sexo: en general, suele encontrarse que las mujeres son más sociables y están más interesadas por las relaciones personales. En consecuencia, podemos esperar tendencias altruistas más fuertes en las mujeres. Así, Krebs (1970), al revisar 17 estudios, no encontró diferencias entre los sexos en 11 de ellos, pero en los que sí las encontró, éstas iban en el sentido de que eran las mujeres las más altruistas. Además, se ha encontrado que las mujeres de clase baja son más altruistas que las de clase alta. 3) Inteligencia: aunque en general se encuentran pequeñas relaciones positivas entre ambas variables, sin embargo, no tenemos aquí suficiente evidencia de que realmente sea así. 4) Personalidad: algunos autores, como Maslow, relacionan el altruismo con el control emocional, madurez, etc. Sin embargo, no hay nada claro en este campo. Parece ser que los rasgos de personalidad son escasamente predictivos del comportamiento altruista. Latané y Darley (1970), aplicando test y escalas de personalidad a sus sujetos, hallaron que ninguna de las variables de personalidad fue capaz de predecir el altruismo, sí se han encontrado relaciones moderadas entre la ayuda y ciertas variables, como la necesidad de aprobación social. En todo caso, las medidas de actitudes y de rasgos rara vez predicen un acto específico, pero sí predicen mejor la conducta promedio a lo largo de muchas situaciones. Los investigadores han reunido pistas de la red de rasgos que predisponen a una persona a ayudar, de forma que indicios preliminares muestran que