La conducta altruista o pro social
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dio y cols., 1990). Más aún, las personas cuya empatía se ha activado ayudarán incluso cuando crean que nadie se enterará de su ayuda, de tal forma
que su preocupación continuará hasta que sepan que alguien ha ayudado.
Para resumir con palabras de Myers, diremos que todos están de
acuerdo en que algunos actos de ayuda son obviamente egoístas (para obtener ciertas recompensas) o más sutilmente egoístas (para aliviar la angustia
interna), pero otras veces puede tratarse de un auténtico altruismo (Batson,
1991; Dovidio, 1991; Staub, 1991), aunque otros, como Cialdini (1991) aún
duden de la existencia de un altruismo totalmente desinteresado. ¿Cómo
explicar, si no, cuando algunas personas llegan incluso a morir por salvar a
otros? ¿Cómo explicar el hecho de que muchos soldados norteamericanos
durante la Guerra del Vietnam se lanzaran sobre granadas de mano a
punto de estallar para salvar la vida a sus compañeros, pereciendo ellos?
(Hunt, 1990). ¿Cómo explicar la conducta de los miles de gentiles que en
la Alemania nazi salvaron a 200.000 judíos, arriesgándose ellos a ser el
blanco del enojo nazi o la del cónsul de Portugal en Burdeos, Arístides de )M