La conducta altruista o pro social
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defender a las hembras con crías. Por ello, algunos han pensado que la
conducta altruista es «innata» o «instintiva». En esta línea habría que
recordar que para la sociobiología el altruismo no es sino una de las formas
que tiene el gen egoísta para perpetuarse. Es decir, simplificando un tanto,
el altruismo no sería más que un comportamiento egoísta del organismo
para hacer perdurar la especie. Esta explicación, sin embargo, olvida el sistema cultural y moral que posee la sociedad humana y olvida también que
la dicotomía heredado-adquirido es una dicotomía falsa y errónea, pues
toda conducta viene condicionada tanto por factores biológicos como
ambientales. Pero en cada especie animal varía el grado de influencia de
esos dos tipos de factores, siendo el ser humano el animal en el que más
fuerte es la influencia ambiental, sobre todo la sociocultural. Es más,
incluso desde una perspectiva biológico-evolutiva, afirman Boyd y Richerson (1995, págs. 42-43), que «la conducta cooperativa humana es única en
el mundo orgánico.
2) Afecto y altruismo: la conducta altruista no se explica satisfactoriamente acudiendo sólo a factores biológicos. La forma específica de conducta altruista viene siempre condicionada por fuerzas sociales, el temperamento individual y las funciones que le sirven al individuo en las
situaciones particulares. Pues bien, una de las condiciones que influyen en
la conducta altruista tanto del hombre como de otras especies animales es
el afecto hacia otros individuos y grupos. Sin embargo, no es ésta una condición necesaria.
3) Altruismo como hábito: existen pequeñ