Oesterheld, Héctor – El Eternauta y otros cuentos de ciencia ficción
aún el motor cuando ya los hombres robots saltaban a tierra.
"Van hacia el lugar donde yo estaba antes... Tendrán orden de reanudar la
persecución desde el punto donde cayeron los hombres robots
anteriores..."Uno de los cuatro era un viejo muy arrugado, de bombacha y
alpargatas. Por unos instantes miró el suelo con ojos vivaces, luego señaló
hacia la espesura y echó a andar con paso resuelto.
"Debe de ser un rastreador. Por lo que veo, están resueltos a todo con tal de
que no me escape..."
Un momento más y los hombres robots, trotando detrás del viejo,
desaparecían en la espesura. Junto al aparato quedó uno co