resistiese, considera desde ahora cual quedaría sin ella, y con cuánta razón te
podrías quejar de ti mesmo, por haber sido causa de su perdición y la tuya. Mira
que no hay joya en el mundo que tanto valga como la mujer casta y honrada, y que
todo el honor de las mujeres consiste en la opinión buena que dellas se tiene; y
pues la de tu esposa es tal, que llega al extremo de bondad que sabes, ¿para qué
quieres poner esta verdad en duda? Mira, amigo, que la