Daniel Blinder
era que el lanzamiento sería muy pronto. Dijo este funcionario: “Ellos dicen ‘todos los
años, dentro de dos años lanzamos’. Y después dentro de [otros] dos años. Y hace
dieciocho que están diciendo lo mismo. ¿No te llama la atención? Da la impresión de
que es un proyecto ‘tapón’ para que no se hagan los proyectos. No tengo la prueba,
pero intuyo que allí hay presiones por el desarrollo militar y civil, por el negocio. Lo
que sé es que llevan dieciocho años y nosotros en un año hicimos un cohete, lo
disparamos y al año siguiente disparamos uno nuevo. ¡En dos años hemos disparado
dos cohetes, uno por año! Ahora se está construyendo el GRADICOM 3, similar al
anterior pero con mejores características tecnológicas, guiado, con recuperación de
la carga” (Entrevista Funcionario Defensa A, 2013). Agregó que el 17 de diciembre de
2009 se lanzó el primer cohete. El 18 de diciembre, él y otros miembros de su oficina
recibieron un llamado del Coronel Green, subdirector de Desarrollo e Investigaciones
del Ejército de Estados Unidos, en el que se intercambió información sobre los
desarrollos de ambos países. “Si eso no es presión…”, exclamó el entrevistado
(Entrevista Funcionario Defensa A, 2013).
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Otro funcionario anónimo me dio a entender las tensiones existentes entre
ministerios por la política llevada a cabo con el vector de CITEDEF. “Nosotros
necesitábamos un GPS liberado. Los GPS te dan información hasta los 40 kilómetros
de altura. Nosotros necesitábamos uno que de información más alta. La Universidad
Nacional de La Plata lo desarrolló, y le pedimos a la universidad que nos hiciera esa
transferencia a nosotros. La universidad dijo que no lo puede transferir porque
tenemos firmado un acuerdo de confidencialidad con VENG de la CONAE quienes
financiaron el proyecto. ‘Pídanlo a VENG’. Se lo pedimos y nos dijeron que no, porque
era un organismo vinculado a las Fuerzas Armadas, y no lo iba a autorizar”. Yo
repliqué que la respuesta de VENG era lógica, teniendo en cuenta la política de
Cancillería. “¿Por qué? Lo primero que me tienen que preguntar es qué fines tiene el
GRADICOM. Si yo les digo que tiene fines civiles el desarrollo del cohete me lo tienen
que aceptar” (Entrevista Funcionario Defensa B). Me habló después sobre la política
espacial actual y cuestionó los logros del satélite que mide la salinidad del mar.
“¿Conocés el principio de Arquímedes? Cuanto más pesado es el barco, más agua
desplaza, y necesita variar la cantidad de combustible utilizado. La Argentina no tiene
una gran flota marítima. ¿Quién pensás que va a disfrutar de los beneficios de ese
satélite?” (Entrevista Funcionario Defensa B, 2013).
Retomando la entrevista con Fabre, le pregunté si al desarrollar el vector en
cuestión no se estaban violando los convenios internacionales firmados por el
Ministerio de Relaciones Exteriores, el MTCR, las normas ITAR, a lo que contestó: “A
los países miembros del MTCR les hemos informado vía cancillería. Cuando se
dispararon los GRADICOM se lo hemos informado a la comunidad internacional, por
medio de la DIGAN en cancillería, de Gustavo Ainchil. No tenemos restricciones. Lo
que no tenemos que hacer es trabajar en secreto. Es la prerrogativa que tiene un país
soberano de desarrollar su propia tecnología. La comunidad internacional lo que nos
pide es que lo difundamos” (Entrevista Fabre, 2012).
Me explicó su parecer acerca de la decisión de este desarrollo tecnológico, diciendo
que “el Cóndor lo canceló un gobierno que explícitamente quería tener ‘relaciones
Revista CTS, nº 29, vol. 10, Mayo de 2015 (pág. 65-89)