Daniel Blinder
carnales’ con los Estados Unidos, y someterse a todas las políticas que los Estados
Unidos formulaba. Actualmente tenemos un gobierno soberano que no acepta las
presiones de ningún país del mundo” (Entrevista Fabre, 2012). Me contó que en la
cena de camaradería de 2011 con las Fuerza Armadas y la presidenta de la Nación,
Cristina Fernández de Kirchner, se pasó un video institucional con el spot del
GRADICOM.
En dicho spot se ve el lanzamiento del vector, y una voz en off relata: “A partir de la
década del 80, se desactivó en la Argentina el desarrollo y la construcción de vectores
autopropulsados. Son los artefactos que se disparan al espacio aéreo, para
aplicaciones tanto civiles como, eventualmente, militares. Desarrollado íntegramente
por ingenieros y científicos argentinos, el vector GRADICOM demandó el trabajo de
un equipo de casi 70 especialistas en la materia. Hoy, gracias al esfuerzo nacional,
estamos celebrando el lanzamiento del GRADICOM [...] que significa entre otras
cosas, la recuperación de las capacidades tecnológicas perdidas [...]”.1 La presidenta
Fernández de Kirchner alentó, de acuerdo a Fabre, al desarrollo de tecnología propia
por parte de las Fuerzas Armadas. En su discurso, también destacó que el
lanzamiento del Aquarius, cuya gestión estuvo a cargo de la CONAE, y el desarrollo
del GRADICOM posicionan muy favorablemente al país en el concierto internacional
(Entrevista Fabre, 2012).
Conversamos también con Fabre acerca del Cóndor, cuyos recursos humanos
“quedaron muy mal”, en sus palabras, p