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Daniel Blinder Le pregunté por el diseño y el tamaño en comparación con el Cóndor, y me explicó que es más pequeño, porque es un proceso por fases: a medida que se avanza, se agranda el tamaño. Ergo, el GRADICOM II de dos etapas es más grande que el I. “Es un diseño que han utilizado casi todos los países que han incursionado en el espacio. Los de la NASA tienen el mismo diseño, sólo que mucha mayor potencia y tamaño. La estructura, la aerodinámica es similar, los combustibles son los que se usan en la mayoría de los países” (Entrevista Fabre, 2012). Como de acuerdo al entrevistado, el proyecto es parecido a aquellos de otros Estados, le consulté si el GRADICOM tenía un objetivo bélico, puesto que se encontraba dentro del área del Ministerio de Defensa, o sí también tenía fines pacíficos. “Dual”, fue su respuesta. En ese momento le pregunté si, con respecto a su uso civil, y debido a la cancelación del proyecto Cóndor, la firma de tratados internacionales para la nueva política exterior, y el traspaso de la política espacial al ámbito civil de la CONAE, no se generaba una contradicción al desarrollar un vector de uso dual y desde un organismo dependiente de la cartera de Defensa, política que había sido abandonada por la Argentina para dar transparencia y previsibilidad a su política espacial y de no proliferación. Me contestó: “Primero, a través de ARSAT, la Argentina tiene una política de comunicaciones que incluyen satélites [...] responsable de las comunicaciones satelitales de la Argentina. Los está construyendo el INVAP. Para el lanzamiento del ARSAT 1, han contratado a una empresa de origen francés, que cobra 80 millones de dólares por el lanzamiento del vector para poner el satélite en órbita. Entonces dijimos: empecemos nosotros a desarrollar nuestro vector, no llegaremos al ARSAT 1, pero será el ARSAT 2, 3 o 5. ¡Pero hay que empezar! Y empezamos en el 2009” (Entrevista Fabre, 2012). El impulso inicial para el desarrollo del GRADICOM fue de CITEDEF, no del Ministerio. El ingeniero Fabre fue una de las personas que impulsó el proyecto, que se comunicó a Defensa, y se le dio el visto bueno por parte de la Ministra Nilda Garré. Le pregunté si para lanzar satélites, y me replicó rápidamente que “para desarrollar el vector”. “Después, para qué se use, se verá”, declaró. “Pero primero hay que desarrollarlo. Una alternativa era poner en órbita satélites [...]. El GRADICOM I lo hicimos con recursos del CITEDEF. Más algunas cosas viejas que había, tubos, etc. En el GRADICOM 2 ya recibimos un apoyo presupuestario [...] en el año 2010 [...] No fue una política estratégica que nos ocurrió. Fueron cosas concretas que fuimos haciendo con no mucho escándalo hasta tener éxito. Cancillería ni se enteró, es más, los funcionarios se fueron enterando a medida que íbamos avanzando o que disparábamos. Es decir, nadie sabía que íbamos a disparar un GRADICOM. Un día decidimos lanzarlo [...] y lo trasmitimos vía satélite al Ministerio de Defensa”. Indagué sobre la respuesta que obtuvieron, y aseguró que fue “buena”. “Garré se entusiasmó”, agregó. “La Fuerza Aérea apoyó, pero al principio con mucho temor porque habían tenido la experiencia con el Cóndor que