Daniel Blinder
• Un país dependiente, vulnerable, empobrecido y poco estratégico para los
intereses vitales de predominio natural en su región, debe eliminar las
confrontaciones con las grandes potencias y sólo confrontar políticamente en los
casos en que materialmente se vean afectados los intereses y el bienestar de la
población, y la base de poder del Estado.
• Es necesario ostentar el más bajo perfil posible en todos aquellos temas en que
los intereses de dicho Estado se contraponen con los de la potencia dominante en
la región, y adaptar los objetivos de la política exterior a los del poderoso, a menos
que dicha adaptación tenga costos materiales tangibles y en cuyo caso se impone
la defensa del interés nacional del país periférico.
• La política exterior debe tener un cálculo de costos y beneficios, pero también de
costos eventuales que pueden afectar al país en diferente época o contexto político.
• El término autonomía no es libertad de acción, y debe ser redefinido en concepto
de la capacidad de confrontación de un Estado y los costos relativos de dicha
confrontación.
Los éxitos descritos por Escudé (1992: 31-36) en la nueva política exterior de la
Argentina radican en que están enmarcados en lo que él dio a llamar Realismo
Periférico. Dichas políticas concretas por parte de la Argentina fueron en pos de
cumplimentar los tópicos mencionados, a fin de que el país tuviera una política
internacional acorde a las capacidades y posibilidades nacionales, que maximizara
los beneficios y así conseguir niveles de bienestar y desarrollo:
• Se renunció a gestos confrontacionistas con respecto al litigio de las Islas
Malvinas, y se restablecieron las relaciones diplomáticas con el Reino Unido.
• Hubo un alineamiento con los Estados Unidos (aceptación realista del liderazgo
mundial estadounidense). Envío de tropas a la Guerra del Golfo en 1991, voto a
favor de la investigación de situación de Derechos Humanos en Cuba, abandono
del Movimiento de Países No Alineados.
• Se continuó con la política del gobierno de Alfonsín de solucionar los problemas
limítrofes con Chile.
• Existió una política activa de integración con Brasil a través de la creación del
Mercosur.
• Se permitió la inspección de expertos brasileños a las instalaciones nucleares
argentinas, se ratificó Tlatelolco para la no proliferación de armas nucleares en
América Latina y el Caribe y se canceló el proyecto Cóndor II, adhiriendo al MTCR
(Régimen de Control de Tecnología Misilística).
• Se bajó el nivel de confrontación con otras potencias en términos comerciales,
como el proteccionismo agrícola norteamericano o europeo.
• La Argentina se propuso como mediador en varios conflictos internacionales,
entre ellos el de Medio Oriente, y ayudó a consolidar con su apoyo el nuevo orden
mundial pos-Guerra Fría.
La República Argentina había desarrollado el Cóndor II para tener poderío militar y un
desarrollo tecnológico que le permitiera tener ulteriormente un lanzador para satélites.
El poder en política internacional no puede pensarse en abstracto y por país, sino que
es menester concebirlo como las capacidades políticas, económicas, militares y
tecnológicas cuya mensurabilidad puede llevarse a cabo siempre en relación con los
Revista CTS, nº 29, vol. 10, Mayo de 2015 (pág. 65-89)
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