judía, música 818
Ej. 1
3 3
LíDa vid. A do shem ó ri wí yish ì, mi mi í rá,
A do shem ma ò z ha yay, mi mi éf had.
Ej. 2
3 3
3
Ya à zov |
ra shà dar ko wí ísh á wen mah |
shí vo |
taw |
wí ya shov él
A do shem wi ra ha me hu;
wíé l é lo key nu, ki yar beh lis lo ah.
danza. El rabino de Mantua, Juda Moscato( m 1590), promovió la teoría musical como parte de los estudios judíos. Al menos cuatro compositores judíos hicieron publicar sus madrigales entre 1575 y 1628. Las composiciones corales de Salamone Rossi para la sinagoga( Venecia, 1622) fueron una genuina innovación.
Durante la edad media, la canción sacra se vio influida por el crecimiento constante de movimientos místicos. Los místicos judíos utilizaron el canto para prepararse para sus estados visionarios. Con la diseminación del misticismo, los capiscoles extendieron la vocalización de sus melodías para sugerir matices ocultos en el texto litúrgico; con el uso de motivos conductores, apuntaban hacia significados secretos atribuidos a ciertas palabras.
De acuerdo con ciertos principios místicos, las plegarias debían ser ofrecidas en un estado de ánimo gozoso. Al hombre ordinario se le aconsejaba superar la angustia y la tristeza cantando su plegaria con melodías cercanas a su corazón. Los místicos de Safed en Galilea durante los siglos XVI y XVII, cuya raíz está principalmente entre los judíos exiliados de España, adoptaron para el canto de la sinagoga algunas características de su vasto repertorio de canciones folclóricas mediterráneas. Poetas como Israel Najara( m 1628) compusieron gran cantidad de himnos hebreos, algunos de los cuales se adaptan a las melodías de romances, villancicos o canciones orientales famosas( Ej. 3; de una impresión de 1587 que contiene la melodía española Linda era y fermosa).
Las más reciente ramificación del misticismo judío es el movimiento hasídico de Europa Oriental( de mediados del siglo XVIII en adelante), que enfatiza a la música como un modo directo de comunicación entre el alma y lo divino. Las melodías hasídicas( niggunim) se cantan por lo general sin palabras, alegremente y en un estado de ánimo entusiasta. En ocasiones usan ritmos de danza y modos típicos( Ej. 4, atribuido al rabino Michal de Złoczew, m 1781).
El estilo hasídico de canto influyó en el canto de sinagoga en Europa Oriental y ayudó a consolidar el estilo muy especial de sus capiscoles( Ej. 5). Esta profesión siempre había atraído y absorbido los talentos musicales de las comunidades judías aisladas. Los capiscoles desarrollaron con frecuencia un estilo vocal virtuoso de gran atractivo público; su ejecución era acompañada por las improvisaciones de un discanto y un cantante bajo. Los capiscoles más ambiciosos aspiraron a absorber la música de arte de las culturas anfitrionas. En el Oriente, por ejemplo, adoptaron el sistema maqām durante el siglo XVI. En los países occidentales, los recursos de disminución ornamental y