Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 802

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John Lewis y Gil Evans, en una serie de grabaciones conocidas colectivamente como“ The Birth of the Cool”( El nacimiento del cool). Esto tuvo una importancia fuerte y decisiva al conducir el desarrollo del jazz por un camino muy diferente del de Parker. Mientras que“ The Birth of the Cool” fue tomado de sesiones con banda( de hecho, un ensamble de nueve músicos, pero utilizado como una gran banda) con un par de excepciones, como las grandes bandas que dirigía Dizzy Gillespie cada vez que tenía la oportunidad, la tendencia moderna era usar un pequeño grupo de ejecutantes. Entonces estos grupos comenzaban a diversificarse en cuanto a la selección de sus instrumentos. Uno de los más importantes fue el Modern Jazz Quartet; dirigido por el pianista John Lewis, con Milt Jackson en el vibráfono, Ray Brown / Pearcy Heath en el bajo y Kenny Clarke / Connie Kay en la batería, se mantuvo activo durante 22 años. El Modern Jazz Quartet se especializó en un estilo de jazz suave y moderado, sin forzar, haciendo uso frecuente de formas clásicas( fuga, canon, etc.) y aun tomando como base obras de compositores como Bach. En ocasiones su música tendía a lo agradable y lo meramente decorativo, pero por debajo del control exterior y la solemnidad asumida, se manifestaba un swing terrenal, profundo, esencialmente inspirado en el jazz.
4. A partir de la década de 1950 Después de la revolución de Parker, que fue el centro del movimiento modernista, el jazz continuó con considerable vitalidad durante la década de 1950, a veces basado en, o extendiendo el estilo de Parker, a veces mirando hacia su pasado, en ocasiones buscando nuevos territorios, ya fueran“ cool”,“ hot”, o“ seudo-hot”. Durante todo este tiempo, los viejos maestros siguieron trabajando. Ellington aún estaba produciendo nueva música que confirmaba, una y otra vez, que él era el más original, genuinamente progresivo y creativo de todos los músicos de jazz; Louis Armstrong, bien establecido como un favorito tanto popular como de los conocedores, volvió a los grupos pequeños, principalmente sobre el patrón de Nueva Orleans pero modificado por su propio virtuosismo excepcional y siguiendo el camino que había iniciado con el pianista Earl Hines en 1928( Hines tocó de nuevo con Armstrong por un tiempo en la década de 1950). Algunos de los más aventureros de los viejos jazzistas se adaptaron a las nuevas formas, como Coleman Hawkins, quien casi por sí solo había dado forma al rol del saxofón tenor en el jazz con
Fletcher Henderson en la década de 1920. La poderosa banda de Count Basie tuvo que disolverse brevemente con la decadencia de las grandes bandas, pero fue formada de nuevo y ha seguido desde entonces, aun después de la muerte de Basie.
A pesar de toda esta actividad empezaba a notarse el paso de los años y las columnas de obituarios comenzaron a llenarse. Aparecieron nuevos nombres, uno o dos de ellos genuinos innovadores como John Coltrane, un saxofonista brillante y original cuya muerte prematura en 1967 fue un duro golpe para el jazz, y Ornette Coleman, quien comenzó a experimentar con el“ free jazz”, como lo hizo Joe Harriot en Inglaterra. Pero al avanzar la década de 1960, los gustos cambiaron y se dio preferencia al rock y al pop. Por primera vez el jazz se encontró en la retaguardia, en parte por la moda y los gustos cambiantes, en parte porque en su propia evolución comenzó a perder contacto con su público más joven. Y a medida que el pop y el rock acapararon cada vez más las candilejas – en parte porque, como con las bandas de swing de la década de 1930, tuvieron una promoción exitosa y una difusión comercial –, el jazz pareció declinar hacia un culto de minorías para adultos de mediana edad. Siempre existió ese público, pero la naturaleza misma del jazz en sus últimas manifestaciones lo colocó en desventaja en términos de popularidad. Mucho jazz de vanguardia( por usar un término poco satisfactorio) es tan“ difícil” para el amante tradicional del jazz como mucha música contemporánea de concierto lo es para el amante de Mozart; es probable que parezca una sucesión inconexa de chirridos, graznidos, gruñidos, silencios y explosiones menores. En cierto sentido, la adopción de estos modernos modos de expresión por parte del jazz es una muestra de su vitalidad interna, de su habilidad para crecer, tomar prestado, absorber y desarrollarse. Pero desde otro punto de vista, es ominoso: el jazz es esencialmente música popular y, cuando pierde contacto con su público natural – el pueblo –, corre el riesgo de extinguirse.
Incluso la revitalización del jazz en años recientes a manos de Wynton Marsalis y otros, marca la transferencia de su papel como música de entretenimiento a una posición más esotérica, cercana a las reverendas alturas de la música clásica“ seria”. Uno de sus practicantes modernos más importantes, Roland Kirk, definió en una ocasión al jazz como“ música clásica negra”. Como definición, no es mala, pero sí indica un cambio de énfasis desde el tiempo en que fue la música popular de una era.
BJ / JJD