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música bailable comercial y de entretenimiento, aunque parte de ella tenía elementos de jazz; se ganó el sobrenombre de“ Rey del Jazz”( título de una célebre película de la época), aunque en realidad era Duke Ellington quien estaba creando el jazz auténtico y original en el Cotton Club. Las condiciones de la época dieron a los jazzistas blancos mucha más publicidad y promoción a nivel nacional.
Alrededor del mismo periodo, evolucionaba en Chicago un estilo blanco distinto en manos de intérpretes como Bud Freeman, Max Kaminsky, Frank Teschmacher, Eddie Condon y Teagarden( quien tocaba ambos estilos, el viejo y el nuevo). El jazz de Chicago era más duro, más quebrado y en general más frenético que la variedad neoyorquina, pero ambos siguieron siendo importantes e influyentes.
2. La depresión económica y después El jazz dominó en la década de 1920, extendiéndose por doquier. Las distinciones y abismos sociales no obstaculizaron su difusión. Entonces, en 1929, llegó la quiebra de Wall Street y con ella los inicios de la depresión económica y social. Esto provocó un cataclismo, menos para el jazz en sí que para sus practicantes, muchos de los cuales salieron del ambiente, algunos para no volver. Aquellos que lograron resistir con talento genuino y habilidad, lograron sobrevivir, pero muchos otros se hundieron. Los músicos negros fueron particularmente vulnerables, pues su color les cerraba las puertas a los trabajos más lucrativos en los hoteles y en la radio. En los buenos tiempos, el color no había significado una diferencia significativa, pues había suficiente trabajo y dinero para todos; pero cuando éstos escasearon, los primeros en sufrir fueron los negros.
Afortunadamente, los peores efectos de la depresión no duraron indefinidamente. En 1934 ocurrió un cambio. El jazz, que había sido principalmente un gusto minoritario entre los blancos, dio un gran salto hacia el gusto generalizado. Esto comenzó cuando Benny Goodman, quien tenía una fama establecida como miembro de bandas de renombre y grabando discos con pequeños grupos bajo su propia dirección, formó una nueva big band, contrató a Fletcher Henderson para hacer los arreglos y, de pronto, descubrió una nueva generación de jóvenes estadunidenses que querían bailar al ritmo de su música y estaban dispuestos a pagar por ello. Nació así la era del“ swing”, y Goodman fue proclamado su rey. Goodman alcanzó una popularidad hasta entonces inimaginable y pronto otras bandas siguieron su ejemplo: Tommy y Jimmy Dorsey ahora dirigían sus bandas separadas, al igual que Artie Shaw, Glenn Miller y muchos otros.
El jazz de pequeños combos siguió floreciendo paralelamente a las grandes bandas. Un nuevo adelanto estilístico, que con el tiempo se denominó mainstream jazz( jazz de la“ corriente central”), introdujo el lenguaje del swing a los pequeños combos. Los viejos estilos fueron perpetuados y extendidos por músicos como el clarinetista de Nueva Orleans Sidney Bechet, el pianista * stride Fats Waller o el cornetista blanco Muggsy Spanier. Las sesiones improvisadas y no registradas conocidas como * jam sessions promovieron el desarrollo de un considerable virtuosismo técnico que habría de dar frutos poco después en el bebop( véase infra, 3).
El swing no era nuevo en sí mismo; de hecho, la palabra tampoco lo era: siempre había sido uno de los ingredientes básicos del jazz( de ahí la pieza de Duke Ellington It Don’ t Mean a Thing( if it Ain’ t got that Swing, 1932) y Henderson había estado tocando el mismo tipo de música con su banda sin éxito significativo. Pero Goodman, más por accidente que por intención, le dio un nuevo giro y captó el estado de ánimo y los entusiasmos de la juventud. Aunque las grandes bandas negras siguieron cosechando su parte de las recompensas, el swing era esencialmente una música blanca que atraía a un público blanco, no sólo en los Estados Unidos sino muy pronto en todo el mundo. Así, el jazz, o una forma del jazz, se convirtió en el sentido más amplio en la música popular internacional de esa era.
En el desarrollo de la historia del jazz, el periodo del swing puede ser visto ahora como una especie de consolidación y expansión, un compendio de los avances formales y técnicos hasta ese momento. Como se basaba principalmente en la técnica, podía ser tocado – y bien tocado – por muchos músicos, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, que no eran, por naturaleza o herencia, sobresalientes músicos de jazz. Goodman era un perfeccionista que exigía lo mejor de cada miembro de sus bandas; así, estableció nuevos parámetros de lucimiento y sofisticación, basados en su propia técnica del clarinete, que había refinado y extendido deliberadamente( incluyendo el repertorio clásico). Gracias a Benny Goodman, el jazz encontró un público nuevo y considerablemente más numeroso.
Goodman y el swing lograron otro avance importante. Hasta mediados de la década de 1930, no se permitía a los músicos blancos y negros presentarse juntos en público, aunque a menudo tocaban juntos en privado.