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Nueva Orleans siempre ha sido una ciudad políglota, lugar de encuentro para numerosas razas diferentes, y muchas culturas estuvieron involucradas en el desarrollo del jazz – francesa, española, criolla y latinoamericana, así como afroamericana – de manera que, aunque fue y sigue siendo esencialmente música negra, su popularidad era tal que fue retomado por músicos blancos, aunque a menudo( si bien no siempre) de una manera superficial y degradada. Como música popular, el jazz ha estado asociado de cerca con el entretenimiento comercial, con el resultado inevitable de su frecuente dispersión, pero el núcleo fundamental de la música permanece y no ha sido corrompido.
1. Los primeros años; 2. La depresión económica y después; 3. Bop; 4. A partir de la década de 1950.
1. Los primeros años La historia del jazz es corta pero no por ello poco significativa. En menos de medio siglo evolucionó de una simple música folclórica a una forma de arte considerablemente sofisticada, abrevando en fuentes desconocidas e insospechadas para muchos de sus primeros practicantes. Mientras que las canciones negras y otro de sus predecesores, el blues, formaron la base de muchas de sus técnicas instrumentales, otras derivaron de la ejecución de alientos( maderas y metales) posterior a la guerra civil, cuando las bandas militares se disolvieron dejando tras de sí muchos de sus instrumentos, abollados y maltrechos, que fueron recogidos por la gente humilde y utilizados en desfiles callejeros, procesiones fúnebres y festivas.
Cuando el jazz pasó a los espacios interiores se encontró en ocasiones con las educadas pero vivaces bandas de cuerdas, piano y batería con banjo o guitarra que tocaban la música de baile de su época. Fue en este ambiente que uno de los grandes talentos originales del jazz, Jelly Roll Morton, comenzó a dar forma y a definir el lenguaje propio del jazz. En muchos sentidos, Morton fue un“ maverick”( rebelde): odiaba el jazz que era meramente estridente y rudo, como lo era mayoritariamente en esos primeros tiempos, e insistía en la importancia de la melodía. Como pianista, tocaba en un estilo basado tanto en el ragtime como en el auténtico jazz, dando forma así a uno de los principales eslabones entre los dos géneros.
El estilo“ clásico” del jazz, nacido de y en Nueva Orleans, es esencialmente una música melódica lineal que se intepreta con trompeta, trombón y clarinete, con piano, batería, banjo o guitarra y bajo( instrumento de metal al principio y de cuerdas más tarde). Después hubo adiciones y sustituciones, pero el verdadero estilo de Nueva Orleans se apega a esta instrumentación básica, así como también al espíritu de la improvisación colectiva. El jazz de Nueva Orleans alcanzó su cúspide con la Creole Jazz Band de King Oliver a principios de la década de 1920. Fue en la banda de Oliver que el joven Louis Armstrong aprendió muchas de sus primeras lecciones, como segundo cornetín del propio Oliver, y fue en este instrumento en el que pronto habría de basar uno de los dos estilos de solista virtuoso más originales e influyentes en la historia del jazz. Las mejores grabaciones de Oliver de este periodo tienen coherencia y coordinación, un sentido de genuina colaboración que tipifica lo mejor del estilo Nueva Orleans.
Pero el jazz no permaneció por mucho tiempo en Nueva Orleans. En la década de 1920 muchas de sus figuras más destacadas comenzaron una migración hacia el norte, a Chicago y Nueva York, donde las semillas del jazz ya estaban floreciendo; la paga era buena y la vida disipada anterior a la depresión de 1929 ofrecía muchas recompensas. La época de la prohibición y el contrabando tuvo un marcado efecto en la diseminación del jazz en los Estados Unidos, así como en su carácter. A la vez que la vida se volvía más dura y difícil, la música también lo hacía. El jazz tampoco se confinó, ni en lo geográfico ni en lo estilístico, a sólo uno o dos centros, pues surgieron estilos distintivos no sólo en Nueva Orleans, Chicago y Nueva York, sino también en Kansas City, San Luis y Menfis.
Oliver y Armstrong, con sus colegas de Nueva Orleans, ganaron nueva fama y reputación en Chicago. En Nueva York, Duke Ellington, quizá el único genio indiscutible de la tradición de jazz, obtuvo reconocimiento internacional y fama mundial en el Cotton Club de Harlem( que admitía una clientela exclusivamente blanca) en los años posteriores a 1927. Fletcher Henderson dirigió una banda que también habría de ejercer gran influencia. Al mismo tiempo, en Nueva York se desarrolló una escuela de jazz blanco, liderada por Red Nichols, los hermanos Tommy y Jimmy Dorsey y otros. Un elemento de distorsión apareció en la forma del“ jazz sinfónico” de Paul Whiteman, quien en diferentes periodos contrató a varios de los más prominentes jazzistas blancos, incluyendo a dos de los más grandes: el trompetista Bix Beiderbecke, cuya muerte temprana( causada principalmente por la bebida) lo convirtió en una leyenda, y el trombonista Jack Teagarden. La mayor parte de la música de Whiteman era