Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 792

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italianos prácticamente dominaban Europa, desde Dublín hasta San Petersburgo. Pocos músicos italianos de alta calidad no viajaban al extranjero. El resultado fue que Italia fuera considerada el centro musical par excellence, como lo demuestran los diarios de aquellos que emprendían las grandes giras de lucimiento, y así siguió siendo hasta principios del siglo XIX.
En la esfera pública la ópera experimentó un desarrollo continuo, desde la época de las reformas introducidas por Apostolo Zeno( significativamente, un libretista y no un compositor) y perfeccionadas por Pietro Metastasio, hasta finales del siglo XVIII. Había dos géneros básicos: la opera seria, de la cual se erradicaron todos los personajes cómicos de la ópera veneciana, y la opera buffa derivada de las comedias en napolitano, traducidas al italiano y exportadas a toda la península y más allá. La interacción de los personajes de distintos niveles sociales se había reintroducido en Lo frate‘ nnamoratto( 1732) de Pergolesi. Esto, junto con el uso más frecuente de conjuntos en la opera buffa, las reformas de Ranieri Calzabigi y Gluck al formato establecido de recitativo y aria da capo, así como la moda de temas conmovedores que introdujo La buona figliuola( 1760, basada en Pamela de Samuel Richardson) de Piccinni, afectaron en su conjunto el sendero que tomó el género serio. La ópera también ejerció una profunda influencia en la música eclesiástica pues los compositores y cantantes operaban en ambas esferas. La música instrumental se tocaba por lo general en el contexto de las academias privadas y, por lo tanto, sólo un público selecto tenía acceso a ella.
A mediados del siglo en Milán, bajo dominio austriaco desde 1706, compositores como Sammartini comenzaron a escribir sinfonías para cuerdas, las que implicaron un alejamiento de las formas barrocas instrumentales y sirvieron como modelos para J. C. Bach y otros. Sin embargo, el éxodo de compositores-instrumentistas, especialmente el violonchelista Boccherini y el pianista Clementi, demuestra que se daba poca prioridad a la música instrumental en una cultura predominantemente dominada por la ópera.
5. De la invasión napoleónica a la primera Guerra Mundial La ópera siguió dominando la vida musical italiana después de la invasión napoleónica, lo que completó la decadencia de la vieja estructura cortesana. El número de teatros de ópera aumentó constantemente y el advenimiento de la ópera cómica rossiniana impulsó una renovación del género. Durante la época en que
Napoleón fue emperador, compositores italianos como Paisiello, Paër y Spontini estuvieron de moda en París, por lo que los cantantes italianos se oían con frecuencia en aquella ciudad. El surgimiento de los movimientos patrióticos de las décadas de 1820 y 1830, después de que el Tratado de Viena había colocado la mayor parte del norte de Italia bajo el represivo régimen austriaco, hizo que esta tendencia aumentara: Rossini se mudó a París y sus sucesores, Bellini y Donizetti, también fueron atraídos a la capital francesa, la cual, con sus hábiles orquestas y sofisticados públicos, se convirtió en una meca para los compositores italianos.
A mediados de la década de 1830, el movimiento por la independencia italiana conocido como el Risorgimento estaba en plena marcha, y su principal compositor ya estaba trabajando. La casualidad que hizo que el nombre de Verdi formara un acrónimo que se utilizó como una consigna revolucionaria –“ Vittorio Emanuele Re D’ Italia”– le dio fama como figura política, un papel que representó más o menos conscientemente por lo menos visto en forma retrospectiva. Sin embargo, su verdadero don no estaba en el apoyo de movimientos políticos, sino en el retrato de carácter. Más que ningún otro compositor, Verdi acercó la música italiana al movimiento romántico, al explotar las formas musicales tradicionales para sus propios propósitos y al transformarlas para crear un drama musical real en términos italianos, no wagnerianos. También tuvo mucho que ver en el mejoramiento de la presentación de las óperas, al insistir en buenas producciones y ejecuciones orquestales. Sin embargo, su desarrollo como compositor se llevó a cabo fuera de la tendencia generalizada de la música italiana durante los años previos y posteriores a la unificación( 1861); sus óperas del periodo fueron escritas cada vez más para teatros del extranjero, principalmente París, mientras que evitó La Scala durante un cuarto de siglo.
El interés en la música francesa antes de la unificación tuvo su contraparte en la apertura hacia las tendencias europeas que se dio después. La Società del Quartetto milanesa( fundada en 1864) promovió las competencias de composición y conciertos orquestales; en 1870 Han von Bülow dirigió la orquesta de La Scala en conciertos dedicados exclusivamente a la obra de Beethoven. Tannhäuser y Lohengrin se estrenaron en Italia( en Florencia y Bolonia respectivamente), comenzaron a celebrarse conciertos orquestales en Turín y Roma, mientras que en La Scala, en lugar de la antigua división de roles entre un director y un repetidor, se estableció el